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miércoles, 1 de febrero de 2017

LAS CAJAS TONTAS




Hace aproximadamente dos semanas hubieron ciertas coincidencias en mi vida, o al menos así las sentí, que me hicieron parar un momento y reflexionar.
 ¡Otra vez me sentía frenéticamente acelerada sin saber la razón y con ansias de comerme el mundo, de hacer de todo, pero sin ton ni son! Me faltaba volver a poner orden.
Gracias a esos tres motivos coincidentes en el tiempo, he podido volver a tocar la tecla de "pausa" y situar mi actividad a mi propio nivel.

El primer motivo fue que mi preciosa mujer enfermó de gripe y, aunque lo lamento muchísimo por ella (no cabe ninguna duda), el ajetreo de tener más obligaciones a parte de las propias, su cuidado, los mimitos, etc. hizo algo a lo que no me tiene muy acostumbrada. Ante mi sorpresa, ¡apago la televisión y cogió un libro entre sus manos y se puso como una fiera a devorar-lo! ¡No me lo podía creer!, y ya no porque se pusiera a leer (dice que nunca tiene tiempo) sino porque ese gesto de  "apagar la TV" me impresionó.
Aunque roce un poco de parcela íntima, yo para leer necesito silencio y siempre discutimos por las molestias de la caja tonta. Ella la necesita para dormir y yo no la quiero para leer.

El segundo motivo coincidente en el tiempo fue conocer a una mujer rubia, pequeñita, simpática y muy amable, que en la conversación que pudimos entablar desde la residencia de ancianos donde habíamos coincidido en un acto de la JAM POÉTICA, hasta la estación de L'Eliana, vamos dos calles, me contó la razón por la cual era voluntaria y con estas palabras, también me impresionó:  "En lugar de estar toda la tarde en casa sin hacer nada frente a la televisión, pues vengo aquí que siempre hay alguien que te necesita y me siento mejor"

El tercer motivo y ya recurrente como para no pensar un poco en lo que me estaba pasando, fue el cambio de los contadores en la finca, que no tiene ninguna importancia, pero coincidió que nos quedamos sin luz por enchufar varias cosas a la vez y saltó la luz de los "plomos", del contador general y del mismísimo infierno, por lo que nos quedamos "a fosques" a las 11 de la noche, en plena ola de frío, sin cenar y discutiendo con una iberdrola que no hacía otra cosa que cortar la llamada, ponernos en espera,...porque no sabía por dónde tirar. Os juro que no me enfade. ¡Es más me hizo una gracia terrible! 
Me encendí mi e-book, me puse mi linterna para leer, una copita de vino, me abrigue con una manta y de fondo, en la lejanía oía a mi mujer discutir hasta encontrar una solución.
(La solución fue tan simple como bajar a los contadores nuevos y pulsar un botón verde para reinicializar. Esto costó el desplazamiento de un técnico por parte de iberdrola) 

Después de todo esto pude comprender la cantidad de tiempo que se pierde viendo una televisión que para nada es buena ni entretenida. Hasta los programas en los que puedes aprender algo, se han politizado de tal forma que es un asco pasar horas y horas frente a esta enorme caja tonta, cada vez son más grandes. Nos quita un montón de horas en nuestra vida que podríamos disfrutar mucho más simplemente abrazadas a nuestras parejas en medio de la oscuridad, con unas velitas y saboreando una buena copa de vino y nuestros pensamientos. También se puede retomar el arte de la lectura, quien se lo dejará por el camino y compartir libros, escritores, reseñas, gustos, críticas con la persona que tienes al lado. Y como no!, puedes utilizar todo ese tiempo para sustituirlo con el beneficio que te da el poder ayudar a través de cualquier ONG o VOLUNTARIADO. Eso te acerca mucho más a las personas, a los sentimientos y a valores que todavía puedes recuperar en esta humanidad perdida.

Lo último en "cajas tontas" son nuestros móviles. Quizás se han convertido en nuestros peores enemigos de nuestro tiempo. Te acompaña, ya no solo tu número de teléfono sino que vas a todas partes con tu whatsapp, tu facebook, tu correo personal o de empresa, tus contactos, tus amigos, tus noticias preferidas... acompañada en todo momento y al instante ya que somos incapaces de utilizar todas estas herramientas como es debido. Si suena el móvil, tienes que estar a su disposición; si recibes un aviso, tienes que mirar por si es algo importante y verdaderamente no hay nada más importante que tu tiempo, tu relax y tu libertad.
Esta pequeña "caja tonta" va a cumplir, a partir de ya su función de ayuda pero no de esclavitud permanente.

"Hagámonos más selectivos con nuestras ocupaciones y nuestras pérdidas de tiempo. Al igual que hemos aprendido a escoger a las personas que queremos a nuestro lado, escojamos buenos libros, buenos programas de tv, buena música, buenos momentos e incluso buenos silencios"

(La imagen que ilustra este post es para demostrar lo mucho que se puede ver en la oscuridad)  

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