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miércoles, 28 de junio de 2017

CUANDO NO HAY CUALIDAD

¿De qué sirven tantas cosas que aprendemos en la vida si no tienen la cualidad necesaria para saber estar?
¡Qué complicados somos!
Necesitamos pararnos, resetear nuestras mentes oscuras, asimilar lo que nos pasa y por qué nos pasa y crecer, sobre todo crecer.
No podemos ocupar un lugar que no nos corresponde sin haber crecido. Al crecer nos hacemos conscientes de donde está nuestro sitio y cuál es el camino que queremos andar y, a medida que avanzamos ese cordón que nos ata a nuestra niña caprichosa se va rompiendo, vas desatando-te y dejas de estar supeditada a esa necesidad de creer que todo está bajo tus pies. Por mucho que te aplaudan y te digan lo mucho que vales, hasta que no creces, se queda en un absurdo "todo vale"
Y es que en esta vida encontrar tu espacio y tu lugar es vital en muchas ocasiones. Unas veces, no pasará nada, "res de res", pero en otras tendrás que demostrar, ganarte a pulso cualquier favor, la buena crítica y la cordialidad.
¡No todos valemos!
Para unas, las chiquilladas, las pataletas, los enfados, las malas caras o las acciones indeseables, no tienen ningún tipo de consecuencia más que la simpatía o antipatía de un puñado de gente. Esto mismo para otras, simplemente es un no saber estar en su sitio y esa simpleza puede arrastrar al pozo más oscuro del que después cueste salir...y todo por no saber o no querer crecer.
¿Quieres respeto? Aprende a respetar. Aprende esa cualidad a ser imparcial, a ser justa, a ser honrada. Aprende la cualidad del espacio, del tiempo, de la distancia. Aprende la cualidad de aprender, rectificar y crecer.

A mis años, sigo aprendiendo y así seguiré pero mi diferencia es que yo no necesito que me respeten, me respeto yo misma y es suficiente. Pero otras personas, no es que quieran o no que las respeten, es que en su posición es necesario ganarse el respeto de los demás y dejarse de tonterías y absurdos que lo único que hacen es quitarles tiempo para crecer.

lunes, 26 de junio de 2017

UN TROCITO DE MI









Cada vez me convenzo más y más que un trocito de mi anda desperdigado por este mundo. Un trocito que, cuando le da la gana explota en un mar silencioso de sentimentalismo, sentimiento puro y profundo.
He aprendido a callar y a sentirlo y vivirlo de una forma tan intimista que a veces parece, en apariencia, un simple sueño.
Pero me digo: "que amor tan puro, tan libre y tan perfecto"
Habrá quien piense que es convenenciero pero a estas alturas, es tan secreto, que delata lo más puro de cualquier intento.
Ojalá que ese trozo, esa esencia, ese ser...siga su camino con la sabiduría de aquella verdad única y exclusiva por la que vino.
Ojalá ese trocito de mi crezca con tal sentido común que sea incapaz de herir por rencor, por odio o porque lo marque ese tipo de estructura social tan poco complaciente, tan poco deseosa de pertenecer a la bondad humana y todas las ramas de convivencia.
Ojalá me sigas queriendo como me quieres y llegues, algún día a quererte como te quiero.
¡Qué ciego es el querer y que odioso el amor!
Y es que hay de tantas maneras y formas, y nos empeñamos tanto en clasificarlo que al final el corazón se nos hace "la pichi un lío" de tantas excusas que nos damos.
Lo que es, es y seré siempre aunque nos incordie la razón con "esto si puede ser y esto escóndelo que no corresponde". Y así van pasando los años con un montón de tapujos que a la larga lo único que consiguen es hacernos unos seres mentirosos e infelices.
Por eso ¡¡insisto!!, da rienda suelta a ese sentimiento, deshazte de todo aquello que te impide amar puro y se feliz día a día sin más que disfrutando de ver cómo se mueve y defiende ese trocito de tí.
Después...sonríe y que te siga importando un comino lo que piensen de ti los demás.

jueves, 15 de junio de 2017

NO SÉ SI ES TAN BUENO




Hace días que no estoy atendiendo mis redes sociales, ni siquiera tengo tiempo casi como quien dice, para leer mis correos y con este calor no apetece ni el calorcito que suelta el ordenador, pero hoy no quiero irme a la cama sin unas reflexiones que llevan ya unos días rondando por mi cabeza.
Va de antemano que no estoy en contra en absoluto de todo aquello que sirva para crecer como persona, como "ser humano" o simplemente como humano (diferencia este de un animal), pero...

Durante años he estado aprendiendo cómo era la vida, aprendiendo de ella y de los demás, incluso de mi misma. He visto temas tan importantes como esos "valores fundamentales" que guían nuestros caminos, a sonreír sin ganas, a tratar bien a los demás y a uno mismo, a hacerse fuerte, que es muy importante y a crecer y vivir.
Y ahora va y me hago, no sé porque razón, el planteamiento interno de si verdaderamente esto sirve para algo o si en la ignorancia (de todo tipo) se vive mejor.
Quizás, y digo solo quizás, es mejor no saber; es mejor no conocerse; es mejor ignorar la realidad.
En el fondo sabemos quienes somos y somos conscientes a poco que nos lo planteemos, que la realidad sigue siendo igual de decepcionante.

A quien le importas de verdad, estará ahí siempre, seas la más lista o la más torpe.

¿Sirve para algo?¿Realmente sirve para algo?

Puedes apasionarte contigo misma y cambiar tu vida para sentirte mejor si con eso te sientes más feliz, pero reconozcamos que tanto conocimiento solo te sirve para ver más aún, con mayor intensidad, todos los defectos que hay ahí fuera, y los propios

Que utópico, ¿no?
"Querer cambiar el mundo y al final el mundo te cambia a ti"
(Ya os diré si para bien o para mal)  

viernes, 9 de junio de 2017

DESEO MUTUO DESEO

Nuestras miradas se cruzaron desde la lejanía. Tú estabas en la otra punta pero mi deseo fue instantáneo desde el primer instante en que te vi.

Te desnudé mentalmente al menos cinco veces antes de poseerte definitivamente. Paso a paso y muy lentamente.

En silencio desabroche tu blusa. Era blanca y se ceñía a tus pechos dandoles un aspecto más voluminoso. Mis manos correteaban por tu espalda, por tus pechos, por tu cintura hasta llegar al botón del pantalón que conseguí despasar al primer intento.

Metí mi mano entre tus ropas y el contacto con tu piel hizo que notará mil mariposas revoloteando por mi estómago.
Sentí que mi entrepierna estaba húmeda y mi respiración se aceleraba a la vez que una convulsión de placer estallaba por dentro.
Note como te arqueabas, oí como susurraba que querías más y en ese momento mis labios rozaron tu pecho con tal pasión, con tal suavidad y sentimiento que sin querer me deshice en un tremendo alarido. Noté un sudor frío de esos que hielan el alma y me deslice por todo tu cuerpo saboreando hasta el rincón más recóndito.

Fue el delirio quien me despertó.

Tú seguías al otro extremo, alejada, con esa mirada penetrante y fisgona adivinando cada uno de mis pensamientos. Sonreíste tímidamente y desde entonces nuestros sueños coinciden diariamente en un paraje de amor puro, fresco y apasionante.

SIEMPRE...TODO O NADA

Durante todos los días aprendemos. Aprendemos de la gente, de la calle, de todo aquello de lo que queremos aprender.
Aprendemos, nos equivocamos y aprovechamos de lo bueno y de lo menos bueno, de lo malo.
Aprendemos a lo largo de un curso, como cualquier estudiante, aunque nuestro aprendizaje es distinto, es más nuestro, más personal, más íntimo.
Por eso cuando damos un vistazo hacia detrás descubrimos que en ocasiones ya hemos aprendido lo suficiente para caminar en solitario y replantearnos si tanto esfuerzo, para mí lo es, ha valido la pena. Sólo podemos ver desde dentro tanto las realidades como los espejismos y hoy no es día para desilusionarme si por un casual lo esperado no ha fraguado en el paraíso en el que esperaba, después de tanto tiempo, encontrarlo.
Esperas personas; esperas que se preocupen de tí; esperas que al menos lo aprendido sea de la comunidad, del grupo, pero realmente, cuando pase la tormenta descubrirás que la respuesta a todo está dentro de ti, en lo que has asimilado y que tu camino es igual de solitario que cuando comenzaste.

domingo, 4 de junio de 2017

CUANDO ESPERAS MÁS






Unas veces es una escusa, otras un tal vez, a veces incluso es una verdad...pero una vez, otra y otra...se va convirtiendo en una norma, en una dejadez tal, que duele.
Duele saber que siempre, siempre, hay algo más importante que yo, más que mis necesidades o aquello que pueda sentir.
Es un mirar al infinito y no ver nada, a nadie!! No hay una mirada cómplice, una mirada amiga, una mirada de ánimo y una mirada de "bien!!!! Sigue hacia adelante!!!!.

Sé que no debemos ser exigentes y no lo voy a ser. No es mi intención exigir nada a nadie, pero es que a veces, en este mundo de locos necesito de tu complicidad, de esa fuerza, que sin tu saberlo, me infundes.
 Eres tú, que te veo cuando camino al trabajo; eres tú, que me cruzo por la escalera o por la acera mientras paseo a mis perrhijos; eres tú que trabajamos cada día codo a codo; eres tú, mi amiga del  pasado o esta nueva con quién estoy congeniando.
Eres tú mi hijo, mi familia, mi mujer.
Es un conglomerado de circunstancias, una chispa e incluso algo que no hace falta pedir. Se siente, se adivina, lo quieres, lo necesitas.
Lo he sentido y me niego a que desaparezca.

Es todo ese esfuerzo que hago cada mañana para levantarme, para sonreír, para ser feliz y demostrarte que sí!!, a pesar de lo que sientas, a pesar de como te sientas...puedes y debes salir.
No me importa volverlo a hacer. No me importa coger el lápiz de morder y ensayar todas las mañanas mi sonrisa perfecta para que nos beneficiamos todos de tener un mejor día. No me importa apretar los puños con fuerza para atrapar el dolor que me deja la ignorancia de pensar que si puedo hacer más por tí, también tu puedes hacer más por mí...sin que te lo pida.
Esas fuerzas que me dan los puños son precisamente las que me van a decir: "adelante, no pasa nada. Tú puedes llegar hasta allí. Consigue-lo, no dudes y camina"

No soy capaz de culpabilizar a nadie porque nadie es culpable de nada. A veces no podemos ver más allá de nuestros propios pies y pretendemos ver todo el horizonte.
Mi  forma de querer, mi nivel de exigencia, el propio y el ajeno, me lleva fatídicamente a llevarme batacazo tras batacazo... y vuelvo a pensar que nadie, efectivamente, es responsable de los demás. Por lo tanto no es justo mirar a los demás justificando con mis puntos de vista, será más justo justificarlos con los suyos propios, por lo que no tengo nada que hacer. Mis puntos de vista soy yo quien los conoce y los entiende, y puedo sin necesidad de preguntar o pedir permiso a los demás, adaptarlos como mejor pueda a mis capacidades, entonces, ¿por qué debo justificar los actos de los demás?
"Mis compromisos son conmigo misma, no con los demás".

Ahora si, es el momento de sentarme en el sillón de meditar y hacer un reseteo de las cosas esenciales que me corresponden como mías y deshacerme del resto de "conciencias" que no son de mi incunvencia, que a veces, sin darnos cuenta creemos como propias.
Descifraremos en pocos minutos los secretos de tanta y tanta espera...

RAREZAS UNANIMES






Va por delante que mis ideas más profundas religiosas, políticas, sexuales y de cualquier tipo, incluidos mis valores...se dan de ostias en momentos como estos.
No me considero fanática aunque en ocasiones me gusta gritar y a veces, demasiado alto.
Me gusta la verdad auténtica, esa que cuesta ver, aunque miento sin ser mi deseo, por seguir un criterio al que no estoy inscrita.
Me identifico con las buenas acciones, vengan de donde vengan, hasta el extremo de cambiarme de ideología por unos momentos (luego vuelvo a la mía)
En fin, que con mis cosas más íntimas, soy un poco rarita y a veces no puedo disimularlo.
Ni tengo la posesión de la verdad en mis manos ni la quiero, (menudo dolor de cabeza) pero quiero creer y seguir creyendo en la humanidad, en la igualdad, en la justicia, en el amor, en la paz y en la libertad.
Aunque a veces justifiquemos otras voces, solo comulgo con lo más íntimo y personal de lo que es mi propio yo.
No es que tenga cambios "imprevistos". No es "que hoy diga una cosa y mañana otra".

No, no es eso...

"YA ESTA BIEN DE MUERTES. TODOS Queremos VIVIR EN LIBERTAD Y SIN MIEDO".