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viernes, 18 de noviembre de 2016

2016






          "...Quiero ser feliz. Ya no quiero ser aquella mujer con el alma enfurecida cada vez que sentía que te alejas de mí.Y para poder conseguir vencer al desafío de la felicidad, no tengo más remedio que recapacitar, y hacer ese esfuerzo sobrehumano para aceptar la realidad tal como es y perdonarme por tantos años de cobardía..."

                                                  Maco Seguí.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

FRENTES ABIERTOS




A ciertas edades, y aunque no sea por ahora mi caso, sí que es cada vez más normal  tener varios frentes abiertos; disputas normalmente por falta de entendimiento. Nos acostumbramos con el paso del tiempo, ha querer tener razón siempre y esto no es así por mucho que nos empeñemos. Disputas con el carnicero, con el vecino del quinto, con la señora que compra en el supermercado... Manías que deberíamos empezar a controlar, antes que se conviertan en el único motivo que guíe nuestra existencia.
Con las redes sociales este efecto se ha duplicado, y a parte de poder deshacerte de tu víctima de un plumazo, te deja esconder el verdadero sentimiento que te envuelve por dentro.
Cada vez que leo en foros de la red críticas, juicios de valores gratuitos y condenas cobardes y sin sentido, analizo los términos, las circunstancias y a las personas y siempre tienen un factor común: meterse en la vida de los demás y siempre, si queréis analizar por vosotros mismos, tienen una víctima entre las manos. Cuando terminan con una, de inmediato, consiguen otra que les distraiga y así hasta el día del juicio final.
Y la coletilla de su propia justificación es " a mi me es indiferente lo que piensen"

Aprendamos a tener paciencia, a vivir nuestra vida alejándonos de los conflictos tanto nuestros como de los ajenos, a salir con una sonrisa de oreja a oreja y no crear más enemistades que las justas. Al final si te acostumbras a la rutina del reñir por reñir, acabaras sin razón y perdida en el laberinto de tu propia ingratitud. Y sobre todo no seáis fariseos con las verdaderas razones que muevan vuestro corazón.
La aglomeración de frentes abiertos resquebraja al corazón más honrado y valeroso.

martes, 15 de noviembre de 2016

MENTIRA, TANTA MENTIRA





                     EL ÁRBOL DE LAS MENTIRAS

"Seguramente si te mienten tanto,
o si acaso te ocultan la verdad,
-no una, sino muchas veces-
será que es tu reflejo,
que "nubla" a los demás.
Te ocultas tus entrañas 
-es igual a lo que das-
mentiras, mil mentiras,
que sigues tratando de justificar.
Date tiempo, -te lo mereces-
y mira un poco la realidad
si puedes con otros ojos
que estos,
ya no saben diagnosticar." 
                            Maco Seguí
                                    (Poemario Mirando hacia detras 2015)


Oye!!! que digo yo que llega un momento en la vida que te da igual las verdades o mentiras de los demás. Esas son de ellos y ya se apañaran. No seré yo la justiciera de otras causas que ni me van ni me vienen ni el fantasma que persigue sus auras.
A mi solo me interesan las propias, las que tengo que ajusticiar. Las verdades para satisfacerme y las mentiras para reír bien a gusto pensando en el incauto que se las creyó.
No voy a perder el tiempo en asuntos tan irrespetuosos con uno mismo. Tratar de averiguar la verdad y la mentira ajena es lo más absurdo. Más vale hacer introspección y analizar tu propia vida para poder llegar a ser un poquitin más feliz.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

jueves, 10 de noviembre de 2016

QUE SÍNDROME TIENES TÚ?



Parece que en este siglo todos nos hemos convertido un poco psicólogos. Si no sabemos exactamente lo que le sucede al vecino, pues nos inventamos una enfermedad o argumentamos un síndrome  para definir lo que aparentemente es normal pero debemos verlo como algo diferente y morboso.
¡Han proliferado a base de bien! y normalmente, para más ridiculez, se basan en los personajes de los cuentos.
¿Quien no conoce el síndrome de Peter Pan, el de Cenicienta, el de Wendy o el de Campanilla?
No hace falta ser psicólogo para  darnos cuenta que las "relaciones sociales" se han transformado y que los paisajes de nuestra realidad, son más parecidos a los paisajes imaginarios y a veces tenebrosos de "Nunca jamás" que a los que habitualmente nos enfrentamos.
La soledad, el egoísmo,los celos, la rabia, el rencor, la incomprensión, la dejadez, el deshonor, la tristeza, la culpabilidad, la superficialidad, la carencia de sentimientos, etc, han convertido este mundo en una insaciable máquina de juzgar y condenar.

Bajo este manto tenebroso nos encontramos con la condescendencia de nuestros personajes.

 ¿Acaso no has tenido o has sido, un PETER cerca en algún momento de tu vida? Es ese personaje que no crece, que tachan de inmaduro porque se toma la vida como un juego y es feliz. Los especialistas, a pesar de decir (cito textualmente) "No existe evidencia que muestre que sea una enfermedad psicológica y no se encuentra listada en el manual diagnóstico", califican al individuo como: inmaduro, narcisista, irresponsable, con ciertos rasgos de rebeldía, cólera, arrogancia, dependencia, manipulación, inseguro, solitario, con baja autoestima,...
pero después de todo esto, (vuelvo a citar textualmente), "Sería incorrecto tachar de "enferma" a una persona que se identifica tanto con la parte supuestamente más "pura" de su personalidad"

¿Y si tu caso es el de ser WENDY, Con esa necesidad absoluta de satisfacer al otro? Llega incluso al agobio y a ser impertinente por tanto ímpetu a la hora de estar pendiente de los demás. Dicen, los que saben, que generalmente es más frecuente en la mujer y se nota principalmente en la pareja y en los hijos. Y claro, (la explicación a esta conducta) se debe  al miedo, al rechazo y al abandono. "Difícilmente controlan su propio rumbo en la vida, por lo que se enfocan en tratar de controlar la vida de otras personas"

¿Y el síndrome de CAMPANILLA? Encantadoras y a veces insoportables, envolventes y cautivadoras, ingeniosa y vivaz, pero ¡manipuladora y celosa también!. Una de sus dificultades es poder elegir "eso no es óbice para que se muestre despiadada a posibles rivales". Su comportamiento amoroso es también particular: "Campanilla ciega a sus pretendientes, los hace soñar y embarca en un viaje mágico...en el que la realidad no existe". Amar para ella es un signo de debilidad, por eso controla sus emociones constantemente.

Con estos tres casos tan diferentes y tan iguales, que comparten cuento y viven en un mismo lugar, nos damos cuenta que no podemos lanzar criticas tan a la ligera de un solo personaje cuando posiblemente, por la situación de los mismos, tengamos que compartir en algún momento de nuestra vida con un Peter Pan, una Wendy o una Campanilla.
Prometo volver a leer el libro y sacar el verdadero valor de cada personaje y no esta falacia enfermiza que nos quieren vender tan solo por imaginar y soñar y en ocasiones querer alcanzar, la felicidad.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

LA INMADUREZ DEL ESCRITOR






"Paso una hoja y leo. Cierro los ojos y sueño. Sueño y veo que soy parte de esa historia, que siento como ellos...
Abro los ojos y sigo soñando en un mundo que no existe pero me gusta. Vuelvo a mi niñez; vuelvo a descubrir un tesoro o vuelvo a estar en medio de una trama amorosa donde soy la mala de la película."

Algunos piensan que esto no está bien, que eso de inventar historias, de soñar, de crear o vivir fantasías es una falta de evolución como persona, es un signo de inmadurez que te incapacita para enfrentarte a la vida cotidiana, a sus problemas.

¡¡¡Benditos escritores y Bendita imaginación!!! Incluso diría más "gracias" por ese poder de seducción que creáis, capaz de transformar mi mundo diario y llevarme, secuestrada, a tantos lugares mágicos donde me lleváis sin necesidad de gastar dinero en viajes aventura. Escojo mi sueño con un sólo click de mi e-book.
Cuando oigo hablar a algún escritor en sus presentaciones y le preguntan por sus personajes, la mayoría de ellos te contestan como si fueran reales, como si estuvieran vivos entre tu y entre yo, como si fueran parte de nosotros.Y es que el enfrentarse a la vida con ilusión con fantasía con esa inmadurez propia de un niño es lo más agradable y sensato que existe en este nuestro tiempo y nuestro mundo.

Si no fuera por esos momentos de "locura", de "dejarte llevar" por la imaginación, tanto propia como de aquellos que nos relatan sus historias, reales o imaginarias, de vivir fantasías, incluso creerlas por momentos, la vida tendría un significado único de aquellos que pretenden que dudemos de nuestras propias capacidades, tanto de hacer como de pensar.
El ser mayor no significa ni mucho menos que ya no tengamos derecho a soñar, a imaginar, a disfrutar, incluso a crearnos una nueva vida a medida, con otras responsabilidades, otras decisiones.

Quizás el problema radica en querer clasificar y encasillar a unos y a otros. Me niego a que por el hecho de crecer pierda el derecho a una madurez distinta. Prefiero ser una inmadura por el resto de mis días, si eso significa dejar de lado la ilusión, la fantasía y el poder ver la vida con otro prisma.
No creo que ningún escritor, que son los que más inventan historias y nos arrastran a muchos lectores a sus mundos, sean unos inmaduros. Y tampoco creo que deba existir una diferencia entre el escritor que crea historias y las publica y el que crea historias y no publica.
Incluso el enfermo, aquel que llamamos "loco", crea su historia y su vida de acuerdo a una percepción lógica de él mismo. ¿No será que nos dejamos convencer por el loco, los enfermos, los creadores de historias y sentimos la necesidad de culpabilizarlos de nuestro error? Quizás...no sabemos vivir sin inmiscuir a los demás en nuestras banalidades.
Cada uno de nosotros tiene la libertad de madurar a la velocidad que quiera y como he dicho en alguna ocasión, la madurez/inmadurez no depende de los demás sino de nosotros mismos.



                                                "Sería incorrecto tachar de "enferma" a una persona que se identifica tanto                                                           con la parte supuestamente mas "pura" de su personalidad"  


                                                "Existir es cambiar, cambiar es madurar, madurar es crearse a uno mismo                                                           sin cesar"

                                                                                     Henri Bergson


                                               "Cometer errores es humano; tropezar es común; ser capaz de reírse de sí                                                           mismo es la madurez"

                                                                             William Arthur Ward

martes, 1 de noviembre de 2016

COMPROMETERSE



Comprometerse con uno mismo, comprometerse con los demás e incluso comprometerse en hacer algo, es una de las leyes básicas e importante, en todos los sentidos, de nuestra naturaleza humana.
Cada vez que se quiebra cualquiera de estos compromisos, estas rompiendo, sin darte cuenta, algo interno en ti mismo y poniendo en peligro tu propia dignidad.

Adquirir compromisos no es fácil. Tienes que actuar con libertad y decisión, sin involucrar a nadie más; es decir, son personales e intransferibles, pero muy, muy importante tenerlos.
La capacidad máxima del ser humano a comprometerse, es a partir de los dieciocho años que se supone ya eres adulto. Hasta entonces son únicamente pinceladas de aprendizaje aunque pueda detectarse si se va por buen camino.
Se define el nivel de "maduración" para enfrentarse a la vida. Cuantos más compromisos adquieres y cumples, más madurez vas a adquirir y más respeto tendrás hacia los demás. Es una señal de medida.

Hay adultos que nunca han adquirido ningún compromiso, exceptuando de boquilla, y así les va.
No somos conscientes que renunciamos a nuestros compromisos por cansancio, por dejadez, por intromisión de agentes externos... y eso nos hace un flaco favor. Perjudica y ¡de qué manera! a nuestra salud mental y a la larga, a nuestra vida y nuestra capacidad para hacer o no hacer.
Quien se acostumbra a romper sus compromisos sin causa justificada, a no tenerlos (que es más cómodo y peor), terminará por no controlar su vida y ser un "meninfot". Siempre tendrá una excusa u otra.

Lo primero que tenemos que hacer para luchar con este mal que tanto abunda, es pensar lo que queremos y ser libres para decidir lo que más nos conviene. Si quieres, hasta el punto de ser egoístas.
Si de verdad quieres comprometerte no puedes dejar tus propios valores y sentimientos por detrás de lo que puedan decir o pensar los demás; tampoco puedes estar "coartado/coartada" por barreras que te impongas.
Después deberías creerte sinceramente el compromiso e intentar hacer lo que no está escrito por cumplir con tu pacto. Eso te dará fuerza y ganas para crecer, ser mejor en la vida y enfrentarte a lo cotidiano con armas suficientes para vencer.
Después felicitarte por tus decisiones, por tus logros, por tu valor, porque en este mundo en el que vivimos, las tentaciones abundan a lo largo del camino y es muy difícil no caer.
También es importante reconocer tus fallos, saber perdonarte, rectificar, disculparte, respirar hondo, y continuar con más fuerza y eso te hará feliz.

En definitiva, hasta que no tengas el valor de comprometerte, hacerlo con libertad e intentar cumplirlos, ... no estarás preparado/da para ser responsable, mayor, maduro/ra, humano ni aprenderás el sentido  correcto de lo que es la vida y vivir. 
Cada uno tiene sus propios compromisos y el tener los tuyos te ayudará a respetar a los demás. Nadie debería tener el poder de inmiscuirse en la vida ajena.

Si me he permitido hablar de compromisos es porque reconozco que a mi edad los he roto en multitud de ocasiones y cuesta mucho recomponer después los trozos que puedan quedar, si es que quedan.
El primer compromiso que se debe aprender es el compromiso con la familia, que es el pilar de todo el resto.

Os animo a escribir en un papel vuestros compromisos, a qué os comprometeis y cómo lo vais a hacer. Después de algún tiempo os sorprenderéis de los logros y fracasos y de sus razones.

                        SUERTE!!!!