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miércoles, 16 de noviembre de 2016

FRENTES ABIERTOS




A ciertas edades, y aunque no sea por ahora mi caso, sí que es cada vez más normal  tener varios frentes abiertos; disputas normalmente por falta de entendimiento. Nos acostumbramos con el paso del tiempo, ha querer tener razón siempre y esto no es así por mucho que nos empeñemos. Disputas con el carnicero, con el vecino del quinto, con la señora que compra en el supermercado... Manías que deberíamos empezar a controlar, antes que se conviertan en el único motivo que guíe nuestra existencia.
Con las redes sociales este efecto se ha duplicado, y a parte de poder deshacerte de tu víctima de un plumazo, te deja esconder el verdadero sentimiento que te envuelve por dentro.
Cada vez que leo en foros de la red críticas, juicios de valores gratuitos y condenas cobardes y sin sentido, analizo los términos, las circunstancias y a las personas y siempre tienen un factor común: meterse en la vida de los demás y siempre, si queréis analizar por vosotros mismos, tienen una víctima entre las manos. Cuando terminan con una, de inmediato, consiguen otra que les distraiga y así hasta el día del juicio final.
Y la coletilla de su propia justificación es " a mi me es indiferente lo que piensen"

Aprendamos a tener paciencia, a vivir nuestra vida alejándonos de los conflictos tanto nuestros como de los ajenos, a salir con una sonrisa de oreja a oreja y no crear más enemistades que las justas. Al final si te acostumbras a la rutina del reñir por reñir, acabaras sin razón y perdida en el laberinto de tu propia ingratitud. Y sobre todo no seáis fariseos con las verdaderas razones que muevan vuestro corazón.
La aglomeración de frentes abiertos resquebraja al corazón más honrado y valeroso.

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