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martes, 30 de octubre de 2018

VEINTISIETE DE JULIO (2018)

Extracto de "POR UN HIJO SIN PAPELES"



    "Veinte años ya son muchos, pero como todos los años no miento si te digo que te quiero, que te adoro, que eres lo más importante para mí y que desde el primer segundo de tu existencia, ese momento maravilloso en el que nos comunicaron que ya eras una realidad, mis profundas entrañas se transformaron.

Ansiaba ver tu cara, poderte acariciar, cogerte en brazos, acunarte y cantarte todas esas canciones que iban pasando de generación en generación. Ponía mi toque personal y cambiaba a mi antojo las historias, como cuando me inventé un cuento distinto de Caperucita y todas las noches querías que te lo volviera a contar. Me quedaba pensando: "hay dios mío qué no me acuerdo lo que le conté ayer". A ti te daba lo mismo y a veces me corregías, "...que ahora cruzaban un río...", y yo abrazándote y acurrucándome  a tu lado, te decía:"¡es verdad!, que tonta estoy". Te reías y me abrazabas más.

Cada celebración de tu cumpleaños ha sido personalizada, según momentos y circunstancias.
A veces podía compartir ese día contigo; otras era imposible. Otras existían condiciones, "tu sí que puedes venir, pero sola" y otras me decías "no te invito a mi cumpleaños, porque no eres mi madre".
Yo sabía que detrás de esas palabras habían otros sentimientos, otras impertinencias y otras personas que metían mierda a mis espaldas.
Y dolía, ¡claro que dolía! pero me resignaba a llorar en silencio, a apretar los puños y a tragarme toda esa crueldad que significaba "no eres mi madre"

Hasta el año en que cumpliste dieciocho, tus cumpleaños eran manejados por resortes de celos, envidias, torturas psicológicas que me provocaban un estado profundo de tristeza. No era un día bonito para mí porque no podía disfrutarlo contigo.

A partir de esa fecha, tú ya con dieciocho años, dejo de causarme revuelo y ese día, veintisiete de julio de todos los años, se convirtió en el día más feliz del calendario, lleno de buenos recuerdos, llenos de luz y vida, de ilusión y de esperanza. Dejo de importarme que no compartieras conmigo pero sí que fueras feliz.
Desde ese día, cada vez que te felicito recibo a cambio un "te quiero" sincero que me llena de satisfacción.


Este año es un poco especial. No son buenos tiempos en lo que se refiere al mundo laboral para mí y me he visto en cierto modo obligada a cambiar mi estilo de vida, un estilo de vida que aunque me aleja por ubicación de ti, me ha acercado más que nunca.
El hecho de marcharme, de alejarme de ese mundo tan absurdo, me ha hecho ver que la distancia no es el olvido si no poner las cosas en su sitio.

La distancia es coger fuerza, es perder el miedo y obtener un montón de respuestas que andan perdidas, unas veces dando trompicones por el corazón y otras trompicones por la cabeza.
Ya sabemos que razón y corazón muchas veces creemos que van reñidas, pero ahora sé que es un concepto equivocado y que en multitud de ocasiones, van tremendamente  solapadas.

En fin, desde que me fui y me aleje, en principio con cierta tristeza, mi vida ha vuelto a transformarse. Creo que al fin todas las piezas van encajando en su lugar y siento, ya no que me mimetizo cada vez más en esta tierra, si no que me mimetizo cada vez más contigo, conmigo, con la gente que siento a mi alrededor, con mis propios valores, aquellos que estaban cuando llegaste a mi, y cada vez más, día a día soy un poquito más feliz, aunque no estés a mi lado.

Yo no tuve huevos para plantarme delante de un juez y gritar bien alto que eras mi hijo. Solo defendí mi postura ante la gente. Jamás mentí a nadie por nuestra filiación, salvo proteger tu espacio cuando me veía obligada a ello. Y por eso tus palabras "y si yo fuera a un juez y le dijera que tu eres mi madre, ¿qué pasaría?", me hacen sentir en profundidad si cabe, cada uno de tus veinte cumpleaños.

Eres todo un hombre y sé que antes o después recordaras algunos de los valores que te intenté inculcar de pequeño, que aunque tu intención sea ser un "abogado cabrón", siempre actuaras con la honradez, cordura y justicia, y que seguirás defendiendo todos esos valores que aunque ahora no te acuerdes, se que llevas dentro de ti.

Nunca olvides que tengo un hijo, que lo quiero a rabiar, que es lo más importante de toda mi existencia y sobre todo no olvides que estoy muy orgullosa de que sea mi hijo y de todo aquello en lo que se va a convertir.

Se feliz y se libre.
Sin una cosa ni otra no podrás nunca ser tu. 

martes, 23 de octubre de 2018

SEGUIMOS EN CRISIS



Lo que sentí cuando me tropecé con esta carta en una revista dominical, fue el encuentro con la pura realidad. Esta cerca de mí, en mí, en vecinos, amigos y familiares. No es otra cosa que la ANGUSTIA de haber tocado fondo en silencio y aguantando hasta que, sin saber porque, un día corres el riesgo de explotar. Y luego decimos que "que atrocidad, quitarse la vida por una tontería", pero es que la angustia no es una tontería y cuando por culpa del silencio te ves acorralado, esa tontería te atrapa y no te deja ver más allá de la absoluta oscuridad.
Y es que pedir ayuda es tan difícil. No sabes como pueden reaccionar tus amigos, tus hermanos o tus padres; sospechas que en el fondo están todos igual que tu.

Transcribo textualmente y cada uno que piense:


NUEVOS POBRES.
Cada vez somos más los que tenemos -o teníamos- clase, pero no tenemos un duro.
Aún no pasamos hambre, pero el informe de Cáritas Diocesana lo pone crudo para una generación y para la siguiente. Creo que me toca. Estoy en el paro y tengo 50 años. Vivo con mi madre, pensionista. De momento, bien. Como yo, unos cuantos miles. Luego está esa multitud que vive sola. Casi siempre de alquiler. Porque se separaron de su ex o se divorciaron. Y ahora no tienen casa propia. Han de pagar un montón de deudas y mantener a sus hijos. Al final de mes tienen para comer y nada más. Cada vez me toca más de cerca: familia, amigos, conocidos... Lo malo es que por fuera no se nota. Pero los tuyos lo saben. Vas poco al cine o nada. No sales a cenar. No compras ropa porque tienes un montón en el armario y de marca. No compras libros. No viajas. Comes barato. Cambias de peluquería para pagar menos. Si antes 50 euros eran nada, ahora son una fortuna.Ya digo: por fuera soy pija, o eso dicen. Tengo cultura, clase, educación, buena familia y hasta prendas de piel. Pero ni un euro en la cuenta. Dentro de unos años quizá me acoja a esa Cáritas Diocesana que, de momento, no parece corrompida y así, unos cuantos.

ANA PILAR DEL MORAL.





Parece mentira pero revisando los posts de mi blog, me ha asombrado, y creado cierta incertidumbre, descubrir que el post más visitado en todo este tiempo es:

    "SOBRAN LAS PALABRAS CUANDO EL SILENCIO ES ENSORDECEDOR"
                                                                                   (19-4-2013)

Han pasado más de cinco años y parece que nada ha cambiado. La clase media, que movía la economía del país, se perdió por el camino y nuestros gobernantes han conseguido que los pobres sigamos siendo pobres, y cada vez más, y los ricos sigan siendo ricos, y cada vez más también. ¡Qué pena que no se den cuenta!
Seguimos con las mismas complicaciones y encima la justicia sigue siendo "igual de justa" favoreciendo a los grandes. Si no miren lo que esta pasando con los bancos - la justicia - las hipotecas; y no hablemos de las pensiones, jubilados y los diversos varemos de medir los años que se necesitan cotizar para recibir una pensión de mierda. Injusticia entre quienes están en el escalón superior (menos necesitados y con más privilegios) y los que andamos por los escalones inferiores.

Mirad, es curioso, discuten por nuestros derecho a un salario mínimo decente, aquellos a los que pagamos y son incapaces de plantearse una disminución en un salario mensual desorbitado e inmoral.  ¡Ni se lo plantean! 
Tampoco me olvido de las diferencias entre las grandes empresas y los pobres desgraciados de los autónomos o pequeños comerciantes que están de lo más castigados y son el 90% del potencial económico del país. (Ley de Pareto o la regla del 80-20, como también es conocida)

Quizás el día que despertemos sea tarde para la gran mayoría de nosotros.

¿Saben? para vivir no es necesario tanto lujo, ni tanto capricho, ni tanto vicio; pero es cierto que tenemos que vivir, aunque sea con lo puesto, y esto, lo de la crisis, ya dura demasiado como para aguantar su peso siempre en los mismos hombros.

RANKING DE POST:

1º) "SOBRAN LAS PALABRAS CUANDO EL SILENCIO ES ENSORDECEDOR"
         (19-4-2013)  710 visitas
2º) "¿QUE ESTA PASANDO CON LA NATURALEZA?"  (11-3-2011)  606 visitas
3º) "DIFERENTES CLASES SOCIALES"  (14-3-2011)   362 visitas
4º) "Y AHORA LO ENTIENDO"  (12-8-2016)  279 visitas
5º) "Y AHORA ES CUANDO DESISTO"  (4-12-2013)  234 visitas
6º) "UN AÑO INTENSO"  (2-10-2016)   223 visitas
7º) "NO ME OLVIDES"   (3-5-2018)   213 visitas
8º) "YA NO HAY PIEDRA"   (8-6-2016)   183 visitas
9º) "NUEVO RUMBO"   (3-5-2016)   164 visitas
10º) "CONSTRUIR CASTILLOS EN EL MAR"   (16-4-2014)  163 visitas 

jueves, 18 de octubre de 2018

CUIDADORES

Estoy haciendo de cuidadora. No tenemos título ni sabemos un pimiento lo que debemos hacer pero intentamos acompañar con todo nuestro cariño para aliviar su mal trecho estado, con palabras y sonrisas que son lágrimas en el alma, debido a la impotencia que nos supone el no saber con certeza lo que hacer.
Somos cuidadores de nuestros padres, hermanos o de algún amigo descolgado,  y sentimos que nada es suficiente. Y es que en estos momentos "nada es suficiente". Somos inútiles, o al menos yo me siento así. No sabemos moverlos, aseárlos, saber lo que deben comer, desconocemos a veces lo que nos piden y, nos suena a chino lo que nos cuentan los médicos. Y sin embargo somos los protagonistas silenciados de esta historia.
Casi todos, en algún momento de nuestra vida hemos sido cuidadores.
Ni es un mérito ni hay que despreciarlo. Es un deber y una obligación hacia los nuestros y después de lo  visto, no hay mejor cuidador que el cuidador familiar.
Hace unas semanas estuvimos en un hospital de la sanidad pública, a la que he defendido toda mi vida y no puedo decir nada bonito de todo el tiempo que estuvimos allí. Jamás he vivido con nadie tanta falta de tacto; inhumano y asqueroso. Falta de personal, dicen algunos, y falta de ganas de trabajar y hacer las cosas bien, digo yo también.
Esta segunda vez, hemos decidido acudir a un centro privado donde la atención hacia el enfermo y los familiares es de diez. ¡Qué pena que todo sea dinero! ¡Hasta en la sanidad!
Nuestra función de cuidadores la hacemos igual en un lugar o en otro y lo que está claro que el cariño que proporcionamos ya es un grado en nuestro currículum.
Agradezco a todo el personal sanitario que entiende nuestro trabajo y nos apoya y aquellos que pasan por la vida de los enfermos con una agria sonrisa...espero que aprendan a base de pastillas para la tos.

jueves, 11 de octubre de 2018

SOMOS LO QUE SOMOS




Somos lo que somos y tenemos lo que nos toca.
 Ni más ni menos.
 La ley de la atracción lo dice y yo me lo creo.

 He vivido mi vida de acuerdo a lo que ahora me merezco y ¿sabéis? estoy contenta.
No se si hubiera accedido a  más o menos; tampoco se si, hubiera hecho más, si ahora tendría más, pero lo que se cierto es que la vida es así, hermosa, grandiosa y...somos nosotros los que la menospreciamos.

Somos etapas y momentos pero casi siempre no coordinamos los tiempos y vivimos en un desfase. Un desfase con nosotros mismos y con los demás. Y eso nos mortifica en nuestro que hacer diario ya que no encontramos nuestra ubicación.
¿No os ha pasado de despertaros una mañana y no tener ni idea de no saber donde os encontráis? Son solo segundos, un chispazo pero la ansiedad que conlleva es impresionante.

¿Yo me merezco esto?
Me da lo mismo si el esto es bueno o malo. Cada uno tenemos nuestras "cosas", y es preciso sabernos contestar a tiempo. ¡Piensa! ¡Rápido! ¡Di lo primero que te salga y medita-lo!
Procura no hacer trampas. Es importante no hacerte trampas a ti mismo. 

Hace nada oí un comentario, ahora no recuerdo de quien, que decía que si alguien te hacía el mal, le desearas que se gastará el dinero en medicinas y cuando lo medité, al principio no lo entendí, me pareció más cruel y peor que mandar a alguien a "la mierda"

Me recordó que a todos los niveles, tenemos que ser justos y dar a cada uno lo que le toca, bien sea por su trabajo, por su tiempo, por su disponibilidad, por su amor, por sus sentimientos, etc....

Por eso me pregunto, fuera de guerras y estupideces ¿Tengo lo que me toca?

...Hoy por hoy... vivo en el paraíso.