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miércoles, 9 de noviembre de 2016

LA INMADUREZ DEL ESCRITOR






"Paso una hoja y leo. Cierro los ojos y sueño. Sueño y veo que soy parte de esa historia, que siento como ellos...
Abro los ojos y sigo soñando en un mundo que no existe pero me gusta. Vuelvo a mi niñez; vuelvo a descubrir un tesoro o vuelvo a estar en medio de una trama amorosa donde soy la mala de la película."

Algunos piensan que esto no está bien, que eso de inventar historias, de soñar, de crear o vivir fantasías es una falta de evolución como persona, es un signo de inmadurez que te incapacita para enfrentarte a la vida cotidiana, a sus problemas.

¡¡¡Benditos escritores y Bendita imaginación!!! Incluso diría más "gracias" por ese poder de seducción que creáis, capaz de transformar mi mundo diario y llevarme, secuestrada, a tantos lugares mágicos donde me lleváis sin necesidad de gastar dinero en viajes aventura. Escojo mi sueño con un sólo click de mi e-book.
Cuando oigo hablar a algún escritor en sus presentaciones y le preguntan por sus personajes, la mayoría de ellos te contestan como si fueran reales, como si estuvieran vivos entre tu y entre yo, como si fueran parte de nosotros.Y es que el enfrentarse a la vida con ilusión con fantasía con esa inmadurez propia de un niño es lo más agradable y sensato que existe en este nuestro tiempo y nuestro mundo.

Si no fuera por esos momentos de "locura", de "dejarte llevar" por la imaginación, tanto propia como de aquellos que nos relatan sus historias, reales o imaginarias, de vivir fantasías, incluso creerlas por momentos, la vida tendría un significado único de aquellos que pretenden que dudemos de nuestras propias capacidades, tanto de hacer como de pensar.
El ser mayor no significa ni mucho menos que ya no tengamos derecho a soñar, a imaginar, a disfrutar, incluso a crearnos una nueva vida a medida, con otras responsabilidades, otras decisiones.

Quizás el problema radica en querer clasificar y encasillar a unos y a otros. Me niego a que por el hecho de crecer pierda el derecho a una madurez distinta. Prefiero ser una inmadura por el resto de mis días, si eso significa dejar de lado la ilusión, la fantasía y el poder ver la vida con otro prisma.
No creo que ningún escritor, que son los que más inventan historias y nos arrastran a muchos lectores a sus mundos, sean unos inmaduros. Y tampoco creo que deba existir una diferencia entre el escritor que crea historias y las publica y el que crea historias y no publica.
Incluso el enfermo, aquel que llamamos "loco", crea su historia y su vida de acuerdo a una percepción lógica de él mismo. ¿No será que nos dejamos convencer por el loco, los enfermos, los creadores de historias y sentimos la necesidad de culpabilizarlos de nuestro error? Quizás...no sabemos vivir sin inmiscuir a los demás en nuestras banalidades.
Cada uno de nosotros tiene la libertad de madurar a la velocidad que quiera y como he dicho en alguna ocasión, la madurez/inmadurez no depende de los demás sino de nosotros mismos.



                                                "Sería incorrecto tachar de "enferma" a una persona que se identifica tanto                                                           con la parte supuestamente mas "pura" de su personalidad"  


                                                "Existir es cambiar, cambiar es madurar, madurar es crearse a uno mismo                                                           sin cesar"

                                                                                     Henri Bergson


                                               "Cometer errores es humano; tropezar es común; ser capaz de reírse de sí                                                           mismo es la madurez"

                                                                             William Arthur Ward

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