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sábado, 22 de febrero de 2014

NO ESTOY SEGURA Y TENGO MIEDO









Y es que tengo miedo de vivir en este país, no lo voy a negar. Conforme se han puesto las cosas, una no se puede hacer mayor. Soy una de esas privilegiadas que tengo trabajo (unas horas al día para callarme) y por ello, no puedo protestar, pero nadie podrá callar lo que siento y veo en el día a día.

Me considero una persona joven con limitaciones y justamente esas "limitaciones" son las que no tengo nada claro que estén protegidas.
Se que por mucho que quiera, no soy lo que era ni lo volveré a ser; que mis piernas ya no corren y desgraciadamente no van acorde con el enlace de mi cabeza, ¡Quieren ir más rápido que la orden que yo misma les mando!. También están los reflejos, la perdida del equilibrio y de memoria, pero sobre todo está el miedo. Miedo a hacerme mayor; miedo a caerme; miedo a no poder responder y miedo a que este miedo crezca día a día y no sepa o no pueda afrontarlo.

Me he caído por segunda vez, para mi en poco tiempo, para otros es cosa normal y sin importancia; Para mi es angustia, para otros es descanso y un tiempo de relajación; para mi es miedo a perder y para otros es tiempo para recuperar. No soy negativa, pero es que a mis años, las cosas se ven de otra manera.

Cuando estoy así, un poco bajita de moral, sigo pensando la suerte que tengo y así yo sola me animo. Pienso en la Ley de Dependencia y el abandono que este gobierno ha hecho de ella. Hoy dependo de la gente de mi alrededor para todo y deseando oír el sonido de las llaves para sentirme segura y ver que alguien se va a ocupar de mí. Y es una tontería, pero hay mucha gente que depende en todo momento y no recibe la más mínima ayuda y si la recibe, mal y tarde y pienso que no hay derecho.
Pienso en los mayores de cuarenta y cinco años que no trabajan y que conforme esta nuestro país, no creo que  vuelvan a trabajar, y me siento inestable pensando que cualquier día puedo estar en ese mismo lugar, ya que este gobierno ha hecho de nuestro miedo un lugar inseguro para vivir. Tengo miedo de estar de baja, por si a la vuelta me encuentro con alguien más joven y más guapa en mi lugar y mis derechos, que no se como, no los encuentro por ningún sitio porque ya no "hay derechos".

Sin darnos cuenta, hay un coste emocional en esto que llamamos crisis de este país y antes o después sufriremos cada uno de nosotros sus consecuencias.

Quiero creer que puedo, quiero creer que voy a llegar allí donde siempre he querido llegar con fuerza, con ímpetu, con libertad,...así me gustaría que fuera cada momento de lo que me quede de vida! y todos y yo misma lo dicen, "estas joven", y yo me digo que sí, pero hay algo dentro que nadie ve ni oye que me da señales de que las cosas no son así y tengo que empezar a concienciarme. Cada uno tiene que conocer sus limitaciones y no engañarse ni confiar en las apreciaciones ni los consejos de los demás, porque cuando tropiezas y caes...estas sola.

Ahora ya es tarde para hacer los deberes, y se que a lo mejor no dispongo de ese tiempo para pensar que las cosas son así y ya está. Si voy con precaución y caigo, ¿que pasará el día que olvide la precaución?¿o el día que me levante y no coja la sonrisa? ¿o el día ya no me acuerde que tengo que ser feliz?

martes, 18 de febrero de 2014

EL COSTE DE LA ILUSIÓN




"...En aquellas épocas la pandilla de amigas ya estaba formada. Cualquiera no podía entrar en ese circulo de amistad, blindado por una cantidad de pruebas que sólo pasaba quien caía bien a todos los miembros del club. Eramos un "poco" crueles con las demás, pero la vida era así.
No sé cuantas de mis compañeras se han cagado en mi durante estos años, pero lo cierto es que yo era feliz a pesar de mi fama durante toda mi vida, de ser persona pesimista.
Siempre han confundido el pesimismo con la fantasía y la ensoñación. Yo no. Lo tenía muy claro y por ello dedicaba parte de mi tiempo en escribir poesías, a veces demasiado reales y crueles para mis años y otras, de un amor tan profundo, que ahora al leerlas, ya no concibo que esas palabras, ese sentimiento, alguna vez fueran míos.
Estaba enamorada de la vida, de mi gente, de mis amigas, de todo cuanto tenía a mi alrededor y sentía un verdadero deseo de respirar y ser libre.
Cada mañana, al despertar la ilusión de amar me llevaba a enfrentarme a la vida con un humor sarcástico que muy pocos han entendido. Creo que hasta ahora yo tampoco lo entendía.
El ser así, no tiene precio. ¡Que pena que a lo largo de nuestra vida pasen tantas y tantas cosas que rompan esa empatía con la felicidad!
Cuando me hicieron descubrir como era la vida y que los sueños y la ilusión no entraban a formar parte de uno al crecer, mi mundo se desplomo. Siempre he creído mucho más a los demás, que a mi misma, y esa ha sido mi perdición y mi destino. Romper con ese destino supondría romper con la realidad de mi vida y eso, tantos años después, sería la mejor de las fantasías.
¡Podría reconstruir otra vez mis pasos desde las fantasías que deje por el camino!¡Que fantástico!¡Volvería a enamorarme de verdad, con sentimiento, con pasión, rozando la locura para sentir cada una de las letras del abecedario que salen de mi pluma!
Pero... no hay vuelta atrás. Ahora eres otra persona que nada tiene que ver con aquella de la que hablas; ahora te enamoras, amas, quieres, de una manera diferente, sintiendo con otro tipo de sentimiento que nace de la cabeza y no de algo tan ambiguo como es el corazón. En la vida todo tiene un coste y ese coste lo padecemos en nuestra propia existencia, cada uno a su manera..."


                                 "Coste: gasto realizado para la obtención de una cosa"


Despierto de un sueño
¿será realidad?
la vida me sonríe
-yo, sonrío a la vida.

Nada he perdido
y mucho he ganado.

Anduve por la calle
tropezando por la vía,
y seguí sonriendo
seguí con esa vida.

Llegue al colegio
y sentí melancolía
-pero seguí riendo
atragantándome como cada día-

Encontré personas
que estrechaban sus manos
y seguí riendo
al sentir alegría.

Salí de la clase
con mucha más vida
y seguí sonriendo
estando medio ida.

ahora en mi casa
sigo sonriendo
encontrando algo
que me produzca alegría.

...Y así pasó el tiempo
de la agonía
sintiendo sólo,
mucha alegría.

  Maco Seguí (1977)
    

domingo, 16 de febrero de 2014

CONSTRUIR CASTILLOS EN EL MAR



Será la única manera de aprender...

En demasiadas ocasiones veo en los demás cosas que no me gustan e intento corregir en comportamientos que sin darme cuenta, yo también tengo. Más ahora, con las nuevas tecnologías, especialmente el Facebook, nos hemos acostumbrado a darle al "me gusta" a frases hechas que nos quieren decir mucho y compartir pensamientos de los demás, cuando realmente sabemos de dónde parten esos pensamientos (si conocemos a la persona) o desconocemos el significado del pensamiento (si no conocemos al pensante) y en cualquier caso, nos influye en nuestra manera de proceder.

Sin darnos cuenta, construimos "inconscientemente" sobre un terreno inestable.

Para tener una buena base, hay que meditar mucho y no tomarnos a la ligera ciertas verdades. No esta mal hacerlas nuestras, pero para hacerlas nuestras, tenemos que leerlas, pensarlas, meditarlas y quererlas como si nosotros mismos las hubiésemos parido.

          "LO QUE NO ME GUSTA DE TI, LO CORRIJO EN MÍ"

¡¡¡Ojala esto fuera así!!!. Tomemos en serio y quizás consigamos mejorar un poco la versión de nosotros mismos.

No todo vale en nuestra vida. Seamos conscientes de todo aquello que decimos o hacemos. Luego se puede volver en nuestra contra ya que hemos permitido que personas ajenas utilicen nuestros pensamientos como si fueran suyos y de ante mano os digo que ni por asomo tienen el mismo significado. Para mí es uno y para ti es otro.
No me gusta que se utilicen mis palabras por aquellos que tristemente comparten una amistad simbólica y falsa que a la mínima deciden dejar de creer y escupen indirectas... y como la culpa es "del receptor", pues me permito el lujo de decir, meterme, dejar ver, intuir, provocar y mil necedades más.

Estamos construyendo nuestro mundo en un  falso "Facebook" que incluso, nos atrapa y nos hace cómplices de nuestra propia desidia. Hay quienes incluso tenemos "mono" de no poder desengancharnos, por qué estamos enganchados a ver lo que dicen, a ver con quien se meten, a ver con quien hablan, a ver...
Y hay personas que se lo toman tan enserio que hacen una bandera de sus opiniones y, desgraciadamente, nadie más puede dar su opinión. ¡No se acepta!.

Cuidado!!!, voy a tomarlo en serio y a no caer en lo que digo. No me gusta lo que veo y lo voy a corregir.
A partir de ahora, a construir con solidez; a hacer mio lo que verdaderamente es mio y medito como mio; a compartir con el corazón y la sabiduría del querer aprender en libertad y de dar mi opinión sabiendo que es sincera y que respeta la de los demás y sobre todo guardar silencio y sonreír, sonreír y sonreír...que nos quedan dos días.

  

domingo, 2 de febrero de 2014

NOS DEJAMOS LLEVAR




Nos dejamos llevar por lo que nos dicen, nos cuentan, nos aconsejan... A veces por personas que nos conocen y están cerca para opinar y a veces por personas que sin conocernos de verdad, aunque con buena voluntad, nos dicen, nos cuentan y nos aconsejan.

Que lástima que en momentos decisivos de nuestra vida nos cueste tomar decisiones por nosotros mismos y nos dejemos en manos de quien, por muy amigo que sea, jamás debería tomar ese protagonismo. Nadie, excepto tu mismo, sabe lo que es importante en tu camino. Nadie, ¡nunca! debería decidir por ti.

En muchas ocasiones nuestra vida se ve invadida por una niebla que nos impide ver más allá, pero con paciencia y dándole tiempo al tiempo, la niebla escampa y empiezas a ver el camino.

Nos diferenciamos de otras especies en eso: poder pensar y apoyarnos en los sentimientos para la toma de decisiones, aunque a veces parezcamos únicamente animales.

Yo sé que si tuviera que volver a empezar, no dejaría que nadie invadiera mi espacio de decisión; si de algo me arrepiento en esta vida es de haber hecho caso a los consejos de los demás. En lo que yo misma me he equivocado, lo he asumido y controlado; en lo que los demás se han equivocado...me lo he comido con todo el amargor diciendo, en repetidas ocasiones "eso yo no lo quería". Y me he sentido mal.

En un momento super importante de mi vida, donde todo era un autentico caos, donde no existía  ni el bien ni el mal y ni yo misma distinguía, la gente no paraba de decir, opinar e insistir que para mi, para mi carácter, para mi forma de ser, tenía que hacer... Un autentico desastre. Menos mal que tropecé con la mejor persona con la que podía tropezar y me dio el mejor consejo que nadie nunca me ha dado en la vida.
"Haz lo que tu creas que tienes que hacer por qué si te equivocas, eres tu la única responsable y las equivocaciones no son malas; de ellas aprenderás. Por muchos consejos que yo te de, eres tu la única responsable de tus propias decisiones".  Gracias papa por tan gran consejo aunque no siempre lo he llevado a pies puntillas, pero en el fondo, y más ahora con estos años, puedo decir que es la mejor herencia que puedo recibir.

Por eso y por qué no quiero guardármelo para mi, por favor, no nos dejemos llevar.