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jueves, 1 de enero de 2015

PROPÓSITOS...¿DECEPCIONADA?




¿Decepcionada?

Es la pregunta que llevo haciéndome todo el santo día. ¡Y estamos a día uno!

Decepcionada, ¿por qué?
¿Por qué ha terminado el año 2014 y no he conseguido esos propósitos que nos hacemos al comenzar el año?

¿Decepcionada por qué no he encontrado aquellos sentimientos que quise pellizcar en el interior de mi cuerpo? o ¿quizás sea por no haber impulsado esos sentimientos en los demás?

¿Decepcionada por qué a veces la vida no nos da lo que le estamos pidiendo una y otra vez?

¿No podemos hacer balance de nuestro corazón como si fuera un balance económico?; ni si quiera nos molestamos en planteárnoslo como una comparativa: balance inicial - balance final = RESULTADOS. Somos tan pobres de espíritu, sentimientos y corazón que no nos alcanza para saber obtener unos resultados propicios para fomentar la ilusión, la positividad y la dicha.

Estoy intentando hacer propósitos para este año nuevo 2015, que dicen que como es terminado en 5 (...por el culo te la inco) va a ser buen año,  (será porque ya estamos muy acostumbrados a que nos den) y no puedo a menos de hacer balance del que hemos terminado.
Así es que me pongo a pensar y cometo el mismo error que todos los años. Me decepciono porque mi familia de sangre no me ha hecho todo el caso que yo esperaba; mi familia de postizo ha pasado de mi cuando más necesitaba que me mostraran que era importante para ellos; mi pareja me ha reñido mas de la cuenta, seguramente sin tener razón y mis amigos no han sido tan amigos como yo esperaba...

¡Todos los años la misma historia! O son propósitos estúpidos tipo tengo que ir al gimnasio o tengo que adelgazar, o son propósitos relacionados con los demás que si bien lo pienso me deprimen y me dan ganas
de llorar.

Esta vez voy a hacer balance:

He conseguido objetivos tan importantes para mi como pensar en mi padre y en mi madre, visitarlos más o menos asiduamente, quererlos y comprender todo el esfuerzo que han hecho conmigo durante todos estos años.
He conseguido disfrutar plenamente de mis amigos, reír, apreciarlos, estar con ellos cuando he creído que me han necesitado.
He sufrido y llorado junto a personas a las que quiero, cuando la tragedia sacudía sus vidas, apoyando sus decisiones y dando lo que en cada momento pensaba en conciencia que debía dar sin esperar nada a cambio.
He cambiado mi visión de vida; de una maltrecha idea de narcisismo a un pensamiento menos racional de globalidad, por lo que siento que soy más persona.
He modificado hábitos conmigo misma, con mi mente, con mis aspiraciones, con mis metas, y en general con todo lo que me rodea.
Tengo tiempo para la vida, tengo tiempo para vivir y tengo tiempo para poder compartir y eso me satisface.

¿Decepcionada?
No, no lo creo. Visto desde mi balance, puedo incluso afirmar que me siento honrada de ser como soy, satisfecha de los resultados obtenidos en mis cuentas anuales y orgullosa de haber superado un año que prometía ser nefasto y duro, muy duro.

¿PROPÓSITOS?

ME CONFORMO CON REPETIRLOS.