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domingo, 12 de febrero de 2017

UN DIA COMO OTRO CUALQUIERA




Un día como otro cualquiera suena el despertador. Lo apago inmediatamente para que no moleste a nadie y es que a mi me da mucha rabia. No hay nadie. Me levanto miro por la ventana de mi habitación para comprobar el tiempo que va a hacer. No ha amanecido todavía. Hasta que no llegue la primavera, tengo que esperar un poquito. No importa, me voy a poner lo mismo que todos los días. Voy a preparar mi desayuno y a mirarme en el espejo del baño a ver que careto llevo. ¡Uf!, se ve que no he dormido muy bien aunque no me acuerdo de nada y es que en contra de lo que aconsejan, me empeño en dar rienda suelta a todos mis pensamientos, a la vez, justo antes de irme a dormir. ¡Así me va, jaja no descanso como debiera! Tampoco es que me acuerde mucho de mis pensamientos pero ellos mismos se empeñan en montar sus fiestecitas y se ve que sin querer alteran a mi conciencia.
 Ya veremos si estas palabras traen sus  consecuencias. Seguro. Nos empeñamos en tergiversar  las palabras que decimos...

He observado que cuando colgamos un cartelito o compartimos alguna página que nos gusta, lo hacemos sin ton ni son, como si fuera una cadena de esas incordiantes para que ruede y con la irresponsabilidad de dar con el susodicho "mensajito" en la diana de la conciencia de alguno de nuestros "mejores amigos" (esto en sentido irónico), en lugar de, en primer lugar leer y aplicarlo a nosotros mismos y luego transmitir algo que creemos válido e importante a los demás. Si no es así, si no nos lo aplicamos a nosotros mismos y solamente lo utilizamos para herir...dudo mucho que tenga sentido.

Me pego una duchita de esas mañaneras que quita el sentido y mientras me miro en el espejo sonrío pensando para mis adentros y concienciando a mi conciencia, que a pesar de todo, va a ser un hermoso día y que yo voy a cumplir con mis expectativas de ser buena persona o por lo menos intentarlo (No sabes de antemano con cuántos hijoputas te  cruzaras por el camino).

Voy disfrutando como una enana de mi camino. Todos los días es lo mismo pero diferente. Digamos que el envase es el mismo pero el líquido es distinto. Me emborracho de los aromas, de las luces, de la gente con la que me tropiezo la mayoría trabajadores, runners y estudiantes, que a fuerza de coincidir ya sus caras te resultan familiares e incluso se escapa algún tímido "buenos días".

Llego contenta a mi destino y con la tranquilidad y mi propio reconocimiento de lo que hago lo hago poniendo mi mejor actitud y mis cinco sentidos. Pienso (no lo puedo evitar) que no está valorado, que debería incluso pedir más...¿sueldo?, ¿status?... ¡No! ya lo he discutido mucho conmigo misma.
 No tengo el por qué pedir más de nada. Yo estoy contenta conmigo; me valoro con un diez todos los días y  no va conmigo ir a solicitar que se me valore mejor. En ningún sentido.
 ¡En estas cosas, el valor lo pone el que manda y el que tiene el poder de valorarte! No soy quien para decir que soy mejor que nadie, hago las cosas mejor o merezco una mejor asignación. Es más sencillo que el que valora reconozca tus esfuerzos y tu actitud. Y como dice el refrán "Ande yo caliente, ríase la gente" (cada uno que lo entienda como quiera).

Me quedan muchas obligaciones, mucho que pensar, mucho que compartir y mucho que vivir hasta volver a acostarme y volver a levantarme. Me queda un auténtico mundo por descubrir. El tiempo, aunque dicen que es el que viene a juzgarnos, es también el que nos otorga la posibilidad de disfrutar de la vida y ser feliz.
 Puede ser más conveniente para muchos dejar que sea juez a dejar que sea un camino lleno de posibilidades dónde disfrutar cada día de ese paseo.

Como véis para mi, a pesar de que cada día  es como otro cualquiera, al final cada uno de mis días es diferente, pero tan bonito y tan agradable como el primero y el último.
Estoy sumamente agradecida por despertarme cada mañana, porque suene el despertador, por las fiestas en mi cabeza y mi conciencia, por leer los mensajes con responsabilidad, por disfrutar de mi camino, compartir mis fotos mañaneras y por ir borracha de amor todo el día, por valorarme como me valoro y no necesitar que vengan a subirme "la autoestima", y agradecer sobre todo el estar viva.


(La soledad, el tiempo, tu conciencia, tu, tu, tu,...es lo que hace que el camino, a pesar de las contrariedades, las guerras y batallas por las que estés pasando, sea fácil de llevar o un auténtico calvario. No dejes que el tiempo sea tu juez. Se tú, tu propio juez. No esperes que el tiempo ponga nada en tu camino, ni que marque tu destino ni que te castige por todo lo que hagas. ¡Es una barbaridad! Aprovecha el tiempo, tu tiempo, saboreando cada paso que das con esa actitud de estar contenta y procurar no inmiscuirse en la vida de los demás. Es tu decisión darle autoridad a los demás y al tiempo para que te juzguen. Facilitate la vida simplemente viviendola)
                                                   Maco Seguí


   

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