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sábado, 17 de septiembre de 2016

CAMBIEMOS LAS HISTORIAS DE LOS CUENTOS



No sé por qué el lobo se comió a caperucita ni me explico por qué la abuelita tenía que vivir sola dando por saco todas las mañanas para que su nieta le acercará la cesta con el almuerzo; tampoco sé por qué caperucita era tan...¿buena niña?
A mi personalmente me escama y a pesar de lo que puedan pensar los niños, vamos a dar un vuelco a este cuento. No vamos a prejuzgar el nuevo papel de cada personaje. De entrada no hay ni buenos ni malos, ni tan siquiera anticipamos versiones, así será más fácil que cada uno se identifique con el papel que más le convenga. Tampoco será un papel definitivo; ¡oye! que si a mitad de cuento no te gusta ser caperucita, pues no pasa nada te cambias y eres el lobo. Con este cambio de papeles lo que conseguiremos es que no siempre nos sintamos malos como el lobo ni siempre bueno como caperucita porque en la vida, según nos encontremos y con quien nos encontremos, seremos malos o buenos, y...NO PASA NADA!!!.

El único papel que vamos a mantener siempre firme, va a ser el de la abuela de caperucita. Esa frívola mujer, impertinente que no deja de meterse en vidas ajenas, esa que martillea a su nieta fingiendo un amor incondicional y destruye la popularidad de ese lobo que lucha por seguir siendo feroz y por culpa de la indefensa abuelita, no lo consigue. Una arpía como ninguna que mangonea la vida de los que tiene alrededor sin ningún tipo de miramiento, simplemente por el placer de dañar. ¿os la estáis imaginando? ¡Gua! yo sí. La veo, la identifico, hay muchas sueltas por ahí, escondidas en una imagen de bondad, de abuelita cariñosa y necesitada de amor. ¡Que no os engañe!
Podemos empezar a quitar las capas como en la cebolla e ir viendo qué es lo que pasa.
Esta abuela de caperucita es adicta a las redes sociales, las cuales utiliza para hundir en la miseria a todo aquel que no considera a su altura en opiniones políticas, sociales y... (lamentablemente no encuentro palabra para definir lo que la define). Da lo mismo!! Lo verdaderamente importante es que si a la primera le caes mal, no te va a dar la oportunidad; pero si a la segunda no estas por su labor...¡¡La has cagado!!, si no actúas por su causa  y la defiendes a topete,...ya no perteneces a su circulo, te callas y aguantas el chaparrón soy más lista, más guapa y más abuela por lo que me debes un respeto de "fidelidad".
Si miráis lo veréis. No se calla ni debajo del agua. Dice siempre tener la razón. Culpabiliza a los demás, ¡incluso a caperucita y al lobo!, según el viento que corra y no se da por aludida de ninguna de las opiniones que difunde haciéndolas suyas porque tiene la última palabra con respecto a su propia justicia. En definitiva, igual hoy piensa como el lobo y lo alaba como si fuese un auténtico dios o piensa como caperucita y aprovecha las circunstancias para escupir por su boca: "yo no fui, fue el lobo malvado y maloliente. Yo soy la perfección y no te metas conmigo que yo no soy culpable de nada". "Tu eres, tu fuiste, tu seras, y me voy a meter donde no me importa, ¡¡¡porque me da la gana!!!"
¡¡¡Menudo personaje!!!

Y ahora sí, empecemos con la historia:

Erase una vez una niña un poco pendón que no quería ser como los demás y un lobo que en lugar de ser feroz era peor que las ovejas que tanto tenían que temer. Desmotivado y falto de ilusión, seguía embelesado los pasos de caperucita...



                        CONTINUARÁ...


La historia continuará en otro momento que esté inspirada y además ese día de inspiración aprovecharé para rehacer todos los cuentos y transformarlos, desde "Los tres cerditos" hasta "Blanca nieves y los siete enanitos" pasando por "La cenicienta". Ir dándome ideas para los nuevos personajes, serán bienvenidas!!!.

1 comentario:

  1. Ya hay quien me ha dado ideas. ¡Gracias! Estoy trabajando en ello. Hay quien reconoce enseguida su papel. La vida es maravillosa para aquellos que tienen la mente abierta y pueden imaginar. (me incluyo) Para otros y otras, una vez asumido su papel, la vida se les convierte en rutina y asquerosa.

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