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miércoles, 17 de agosto de 2011

ANTES QUE NADA: VOLVER A PENSAR




Otra vez la palabra pierde su sentido, se entremezcla con los sentimientos y ni razona ni da sentido a lo que viene por detrás. Antes que nada, hay que pensar, parar por unos minutos y sentir por donde tus palabras pueden dañar. Hoy he podido reaccionar a tiempo, pero otras muchas veces no lo he hecho. He dejado que surjan miles de palabras sin pensar a donde iban. Siempre, durante muchos, muchos años he dado un sabio consejo que aprendí :"Cuando algo no funcione como tu esperabas, antes de gritar, protestar, maldecir o enfurecerte,  respira profundamente y cuenta hasta diez; Cuando quieras retomar... todo sera distinto; lo veras todo con un nuevo color". Pero ahora no se lo que me sucede; desde un tiempo a esta parte no dejo pensar ni a mi corazón ni a mi cordura. Los dos callan mientras únicamente me columpio en lo que creo que es pero realmente no es.
Otras veces sientes que el receptor de tus palabras es amigo y por ello hablas con libertad de tus sentimientos, de tus opiniones más profundas y es un palo cuando la prepotencia de unos y otros, la torpeza y la osadía ciegan e impide escuchar las criticas por muy ciertas que estas sean y es más, despiertas de golpe, miras a tu alrededor, vuelves a despertarte nuevamente y es entonces cuando ahora, después de cincuenta años, te das cuenta que no vale la pena que pierdas ni un minuto en pensar si lo has hecho bien o mal y que ya es hora de volver a pensar, respirar y contar antes que hablar.

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