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jueves, 29 de septiembre de 2016

AQUEL RECUERDO QUE ENGANCHA




Es difícil. Quién pasa por un trance de este tipo, es difícil que lo pase así sin más. Hay veces, por la razón que sea, que el pasado se queda anclado en tu vida, un momento, una secuencia, ni buena ni mala, pero ahí está impidiéndote avanzar.
Te levantas por la mañana y ¡Ahí está!. Lo haces desaparecer porque puedes; tienes fuerza de voluntad y lo consigues, pero al día siguiente, al otro y al otro,...cada mañana la historia se repite. Todos los días luchas para que desaparezca.

Lo primero que tienes que hacer es perdonarte por todo aquello que, seguramente inconscientemente, te sigue castigando. La culpa es buena un ratito pero no es una carga que debas arrastrar toda la vida.

En segundo lugar y muy importante, queda-te con la gente que sabe perdonar. Aleja de tu lado cualquier persona rencorosa y que acecha constantemente con culpabilizar a los demás. Nadie tiene que ser juez de la vida ajena. Cada uno de nosotros disponemos de algo que se llama conciencia y es a la única que tenemos que consentir un juicio sobre nosotros mismos.

En tercer lugar y no por ello menos importante, aprende a perdonar a los demás. No hace falta ni que se enteren. Simplemente tienes que hacer una reflexión interna, ponerte en su lugar, ver cómo hubieras actuado y darle el beneplácito de pensar que no supieron hacerlo mejor y que tan sólo por eso, se merecen ser perdonados, aunque sea el mayor hijo de puta del universo. Ese siempre será su problema y no el tuyo.

Y por último, hay que aprender de la vida y estar dispuestos. No es cuestión de que nadie te aleccione, más bien, saber y tener la humildad de aprender cada día de lo que la vida te enseña, bueno o malo y sin necesidad de descalificar. Asume tu aprendizaje y sonríe como señal de aprobación y agradecimiento.

Ten en cuenta que el odio y el rencor ocupan mucho espacio y pesan demasiado para llevar una carga tan absurda. Mejor deshazte lo antes posible y ocupa ese espacio con lo que obtengas del día a día y verás como terminas por llenarlo de presente y felicidad.
Justo en ese momento recordarás que tuviste un pasado y lo podrás ver como parte de tu vida sin ningún enganche ni ninguna virulencia. Es más reconocerás que están contigo quién se merece estar en tu vida, ni más ni menos.

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