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domingo, 5 de junio de 2011

TRES HISTORIAS ANALFABETAS ( II)




...Fue un momento maravilloso; una sensación sensual única donde mi mente más que mi cuerpo, no dejaba de vibrar. Sentía la piel de gallina y una suave brisa a mi alrededor de... pecado.
En mi mente, la semana había pasado de lo más ..."diferente". Sensaciones que jamás había sentido y que de pronto en fila una tras otra, se sucedían ante mis ojos. "El placer, aunque sea mental, debería estar prohibido, ya que en el fondo, también es pecado.
Entre el calor, la arena del desierto, unas vistas impresionantes ante mí, y allí, en medio, su cara, sus ojos, sus piernas, su cuerpo entero que llevaba mi mente a lugares lejanos de donde no quería volver. ¡Era un calvario! ¡Un calvario inhumano!...
Ya de vuelta, estreche su mano, me apoye en su regazo mientras todos dormían y le prometí amor eterno.
Al cabo de dos semanas desperté de aquel sueño de pasión que me había llevado a otra dimensión en mi rutinaria vida.
Aquella promesa de amor eterno se diluyo en una realidad que al calibrarla con los sueños, resulto ser mas verdadera y cabal. A partir de entonces, comprendí que es necesario soñar cada día, soñar más allá de lo real; crear mundos fantásticos donde, en momentos especiales, puedas guarecerte y disfrutar soñando y si es posible, jamás despertar.
¡Hay que aprender a tocar los sueños, no con las manos, sino con el corazón!...

           (M.S.   fragmento de "Un viaje a ningún lugar"  2010)

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