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miércoles, 16 de marzo de 2011

EL PEQUEÑO CALLEJERO




Seria tarde, cerca de la una, cuando ya comenzaba el siguiente día. Yo estaba estudiando... pero, no podía, estaba triste de  oírle llorar. El lloraba, lloraba sin cesar; quería entrar en casa. Hacia frío y el estaba fuera, con frío, solo y triste.
Seguro pensaba que había encontrado amigos; nuevos y buenos amigos. Pero estos amigos que por la tarde lo acariciaban, le daban comida y jugaban con el... lo habían traicionado... no lo dejaban pasar.
No paraba de llorar; el corazón se me enternecía al oír esos lloros. No podía hacer nada por ayudarlo.
Era pequeño, muy pequeño. Jugetón y alegre, pero esta noche... era diferente. Había vuelto a fracasar. "Estos tampoco me quieren".
Yo seguía sin poder estudiar. Se puso a llover y de repente me dí cuenta que yo también lloraba. Pobre!, pensé yo, se va a mojar. Recé, pedí a dios que le ayudase, que no le pasara nada, que se acomodase en aquella cama que le había preparado con tanto afán y cariño. El quería estar con nosotros, compartiendo nuestra felicidad.
Me pregunte si podía morir. Quizás mañana me levante y este en la puerta tumbadito e inmóvil. Pensare que esta dormido y lo acariciare. Es pequeño, muy pequeño y ya no lo oigo llorar. La lluvia ha cesado y el silencio amenaza con no dejarme descansar. Tengo miedo mucho miedo ¡a ver lo que me voy a encontrar!


                                                                                      1978-MSD

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