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sábado, 14 de mayo de 2016

ME HAS CONMOVIDO

Es una forma de dar la cara, distinta y no acorde con lo que me gustaría oír, pero igual de respetable que cualquier opinión, nazca de donde nazca.

 
"Hoy es el día de mi graduación, el día que me convierto en adulta, que mi vida vuelve a cambiar. (Ya cambió en otra ocasión hacia los 13 o 14 años). Parece que sin querer este paso me hace responsable de mis decisiones, aunque todavía no he tomado ninguna. Hasta ahora, las han tomado por mi: no está bien esto, no tienes que hacer aquello,...
Que difícil resulta, incluso hasta pensar sin tener presente el pensamiento de tu madre, tu hermana, tus tíos o tu familia en general.
Ahora me toca limpiar mi mente de influencias y pensar por mi misma, pensar y hacer de mi vida aquello que durante tanto tiempo he aprendido y he ido adaptando a mi forma de ser.
Es raro que en este preciso momento, con tanta gente a mi alrededor pendiente de mi, este pensando en estos temas tan...¿qué?

No estás. No has podido venir. Hace tiempo te fuiste y desde entonces eres un tabú en cada conversación familiar. Prácticamente ya no existes. Ya no eres de la familia. Ya no hay cumpleaños; ya no hay Santos; ya no hay vacaciones ni hay Navidades. Como quien se despierta de un sueño -un mal sueño-, me transmitieron con cada comentario, con cada gesto, que tu ya no estás, cuando para mi, (no se si atreverme) siempre has estado. Siempre estabas ahí, en cada rincón, en cada esquina.
Se que hoy, en estos mismos momentos, estas aquí, porque aunque no estés mis ganas son de verte.
Me hicieron creer que sin ti podría vivir y he vivido, pero con una cremallera en mi corazón que se abría y cerraba al antojo de los demás. Ahora me toca a mi. Yo manejaré la cremallera a mi antojo.

Un nuevo reto se abre ante mi y es mi decisión que tu estés a mi lado. Aunque ya no es posible recuperar aquel tiempo que un desamor ajeno nos atrapo y nos alejo, ahora es mi deseo que seas participe de cada momento de mi vida y yo ser participe de la tuya, aunque no me lo merezca.
Tenemos todos que aprender de una vez, a no meter basura, aunque sea por protección, en las cabecitas de los más indefensos. Tenemos derecho a crecer con las personas que queremos.

Hace tiempo que deje de pensar en las razones que me hicieron alejarme de ti. Tenía vergüenza. Pasé de querer estar contigo a de repente alejarte de mi vida y tratarte como un bicho raro, alguien despreciable, alguien que solo servía para estar ahí, a la espera. Cada vez que oía tu nombre hacía como que no escuchaba y me empapaba de cada reproche, cada historia y cada comentario hacia tu falta de dignidad y tu amargura. Al final borré mis recuerdos y borré tu nombre.

Hoy estoy aquí, delante  de todos mis amigos, mis compañeros y mi familia y me doy cuenta que en este paso me faltas tu. Se que si te lo hubiese pedido, habrías venido sin dudar, pero ese orgullo e indiferencia que durante años he ido alimentado, me ha impedido llamarte para decirte que te quiero.
Y a pesar de todo, sé que tu hoy, estas aquí.

Gracias papa." 


 Historias como estas nos demuestran que en la vida no deberíamos jugar con los demás, que el respeto es el fundamento de la convivencia y sin el, todo se desmorona y se pierde. Los valores se pierden y no somos capaces de transmitirlos a las nuevas generaciones. 
Pensaba que los jóvenes de esta época no tenían " ni chicha ni llimoná ", pero reconozco que después de leer esta y otras cartas, me he equivocado. No he sabido valorar los recursos, fuerzas e ímpetu, que poseen las nuevas generaciones.
 ¡Dejemosles paso que seguro nos llevan a buen puerto! 

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