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viernes, 9 de junio de 2017

DESEO MUTUO DESEO

Nuestras miradas se cruzaron desde la lejanía. Tú estabas en la otra punta pero mi deseo fue instantáneo desde el primer instante en que te vi.

Te desnudé mentalmente al menos cinco veces antes de poseerte definitivamente. Paso a paso y muy lentamente.

En silencio desabroche tu blusa. Era blanca y se ceñía a tus pechos dandoles un aspecto más voluminoso. Mis manos correteaban por tu espalda, por tus pechos, por tu cintura hasta llegar al botón del pantalón que conseguí despasar al primer intento.

Metí mi mano entre tus ropas y el contacto con tu piel hizo que notará mil mariposas revoloteando por mi estómago.
Sentí que mi entrepierna estaba húmeda y mi respiración se aceleraba a la vez que una convulsión de placer estallaba por dentro.
Note como te arqueabas, oí como susurraba que querías más y en ese momento mis labios rozaron tu pecho con tal pasión, con tal suavidad y sentimiento que sin querer me deshice en un tremendo alarido. Noté un sudor frío de esos que hielan el alma y me deslice por todo tu cuerpo saboreando hasta el rincón más recóndito.

Fue el delirio quien me despertó.

Tú seguías al otro extremo, alejada, con esa mirada penetrante y fisgona adivinando cada uno de mis pensamientos. Sonreíste tímidamente y desde entonces nuestros sueños coinciden diariamente en un paraje de amor puro, fresco y apasionante.

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