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lunes, 11 de julio de 2016

EVITAR SENSACIONES




Tengo la extraña sensación que en muchas ocasiones, entre tanta conversación que escuchamos a través de las televisiones o por medio de las redes sociales, acabamos liándonos a la hora de hacer nuestros los comentarios que de entrada nos llaman la atención pero que al no contextualizarlos adecuadamente pierden su valor como doctrina o consejo. El sentido inicial no corresponde para nada al que al final terminamos dándole.
Muchos de nosotros utilizamos a propósito, los dobles sentidos, las "estacas y banderillas toreras" e incluso una ironía para expresar lo que sentimos pero que únicamente somos capaces de ver nosotros mismos en ese momento, ¡y tan sólo en ese momento!, luego ya no sirve.

Hay que evitar esas sensaciones que al leer nos dan el equívoco error de creernos ser el centro de atención.
La mayoría de las veces quien manda un mensaje subliminal, lo que está haciendo es darse de morros con su propia realidad, podemos decir que gratuitamente se está definiendo íntimamente.
Si mando a alguien a que se revise, soy yo la que necesita una revisión. Y es que sin darnos cuenta enfocamos nuestras carencias en lo que les decimos a los demás, queriendo o sin querer.
Y así es como me tomo yo ahora, cualquier mensaje que recibes del exterior, de fuera de mi circulo de confianza y confort (que no necesariamente no crítico)
Si me quieres aconsejar, mejor aconsejate tú. Lo necesitas más que yo.
Si me envías a un hotelito rural a encontrar la paz, mejor es que te marches tú. Seguro que lo sabrás aprovechar, en el fondo ¡lo necesitas más que yo!
¡Esta teoría es aplicable a tantas cosas! y es que no hemos comprendido que los límites, las líneas rojas o las preferencias y la moralidad es de cada uno, personal e intransferible, y nadie tiene el derecho de imponer ni esto ni sus creencias, ni a través de impulsos ni a través de consejos.

Si te pregunto si quieres me contestas, y si no ¡paso!; pero si no pregunto es que no quiero saber; es que no me interesa; es que no me importa. Evita dar cualquier tipo de explicación, ¡a nadie le importa! y sobre todo evita pedir explicaciones, a quien le importas no las necesita y a quien no le importas, no se las tienes porque dar.
El silencio y el no querer saber es una opción tan válida como cualquiera y mucho más noble que machacar, importunar o vulnerar la paz del otro con exigencias para complacer el propio ego.

Cada vez que das una explicación a alguien que no te la pide, te estas justificando por tus deficiencias.

Explicación del por qué de la foto: Mi perro es autista y me ha enseñado a que este tipo de comportamiento es muy apto para vivir la vida con total felicidad. Quieres a quien quieres y lo demuestras (como hace él conmigo en esta foto), pero a quien ni te interesa ni aprecias...indiferencia total!!!

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