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lunes, 18 de marzo de 2019

UN ABANICO DE POSIBILIDADES





Es una pena que no podáis ver lo que en estos momentos estoy viendo yo: la silueta de una montaña ilumina por la luz de la luna; las constelaciones y multitud de estrellas, allí en el firmamento negro, oscuro, lejano y a la vez apasionante; un silencio que deja entre oír el murmullo del río y sobre todo, oigo tu voz, sin queja sin lamento, sin odio ni rencor. Con una huella de amor profundo que alimenta a todos nuestros espíritus, a todos nuestros corazones. A veces pienso si eres tú o soy yo. A veces no puedo pensar, ni decir ni inventar. Me muerdo la sonrisa entre deseo y deseo y espero simplemente, a que este juego de sensaciones se convierta en realidad. "No os envidio, no envidio nada de lo que poseéis. Es muy diferente a lo que yo tengo". Vosotros poseéis y yo tengo. Aunque sea poco, aunque sea nada. Pero tengo. No poseo. No me gusta poseer. Dentro de toda esta vorágine de nada, siempre hay un gran abanico de colores que te alegra el alma. Como mi paraguas. Grande, arco iris, pleno, ¿De?...luz, alegría y vida. No pasa nada. Te hablo, me hablas...en el silencio de la noche...es un ritual, pero ¡Me hace tan feliz! No me importa nada y a la vez me importa todo. Lloro por lo que siento y me siento una piedra cuando siento...como vosotros. Es así, no hay más...sencillo, claro, divino y a veces hasta espectacular, cómo esta noche, como cualquier noche...un abanico de colores. Disfrutar mucho de las fallas, esta vez a mí me toca disfrutar de lo que tengo!!!

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