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jueves, 8 de febrero de 2018

DECIR LA VERDAD







A veces es difícil decir la verdad, incluso es difícil invadir tu propia intimidad, y más difícil aún luchar por lo que eres o por quién eres.
A veces es contraproducente  visibilizarte porque no es fácil. No es nada fácil.
A veces quién más cercano está, quién más a tu lado en el día a día, más lejos sientes, menos apoyo y más frustración te produce en ese mismo día a día.
A veces se valora mucho más lo que dicen los demás porque piensan totalmente distinto a lo que pienso yo.
Y a veces yo misma me lo creo y me digo que debería dejar de ser yo.
Si, estoy así un poco "rara", más sensible de lo normal, y es que los años pasan y cada vez cumplo uno y vamos sumando; y piensas que eres un poco más mayor, que quizás estás guerras ya no son tus guerras; que cada tiempo tiene su tiempo y el mío igual ya es otro...o quizás no. Tampoco lo sé y a veces ni me importa y otras veces sí.
Pero hay algo que va en mi ADN y no lo puedo evitar, la VERDAD ni ahora ni nunca más me va a abandonar.
Siento que al no ocultarme destapó otra formas de vida que están ocultas, que prefieren estar ocultas y me parece bien pero es que hace tiempo que dejó de importarme lo que pensaran de mi y no quiero quedarme oculta ante un  mundo que lo que demanda es el fluir, el movimiento, el aprender y el enseñar.
Transmitir, ver, absorber y comerte el mundo...a los diez, a los veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, sesenta o cien.
No sé, pensaba que estaba viviendo en otra época, aquella que siempre digo que era la que tenía que haber vivido y no está que nos mantiene ocultos para vivir en libertad. Que extraño ¿No?

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