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domingo, 27 de mayo de 2012

CONVERSACIÓN XI




   "Las tormentas se alejan y la ilusión permanece. Todo desecho humano sucumbe ante el arma mortal del odio. Las malas lenguas, las malas voces... es la extinción total.
Levantamos nuestras armas en busca de la paz y gritamos con más fuerza, hiriendo los oídos ajenos, con esa palabra clave que es EL AMOR.

   Tu caminas junto a mi, despacio, no hay prisa. La vida no se hizo en un sólo día. Unimos nuestras manos, despacio también, buscando el signo que nos alejara para siempre del odio. Me cubres con tu sonrisa y yo te respondo igual.
Vamos andando sin saber cierto donde se encuentra nuestro destino; pero no importa. Somos dos. Dos para combatir. Dos para luchar. Dos para sentir y amar. Dos para enfrentarnos a un mundo que más que ayudar, agobia nuestro camino.

   Te miro y tu mirada penetra a través de mis pupilas dando-me una inmensa paz. Tus ojos, maravillosamente grandes velan por mi avisándome de cualquier peligro. Ya no existe miedo. Se fue con tu mirada y el tacto de tus manos. Siento que me proteges y soy feliz.
Me hablas y cada palabra tuya es un aliento de valor, un alivio que aleja la pesadumbre y el pesimismo. Siento fuerza para poder sobrevivir en esta absurda guerra que me aparta de la realidad. Ya no tiene sentido el rencor, el odio ni los celos. No es preciso levantarnos contra estas cadenas que nos atan nuestras ilusiones. Vamos a vencer. Exterminaremos la ira ajena, sin necesidad de matarnos los unos a los otros.
Mi vida está a salvo con tu compañía en el camino, con tu mirada y tus palabras. Pronto llegará el final y el cielo se llenará de gloria.

   Tu seguirás junto a mi, mirándome y hablando como si nada hubiera ocurrido. Los malos momentos quedaran en el pasado y no volverán jamás. Y así, la vida seguirá, como siempre, unida a ese amor perpetuo que la guía, que la lleva a un infinito majestuoso donde el compartir es dar y el convivir la libertad.
Y tu y yo seguiremos siendo dos. Dos para vivir. Dos para sonreír. Dos para luchar por las cosas más bellas y puras. Dos para vencer en estas guerras absurdas. Dos para sentir y amar.
Camino despacio de tu mano sonriendo-le a la vida sin miedos ni temor.

   Quizás esto que nos ha unido sirva de ejemplo para las próximas generaciones, y así a través de los siglos pueda conseguirse la impotencia total de la maldad y el gobierno único del amor, sin trampas ni tapujos.
Me abrazo a ti con fuerza sintiendo todo el calor de tu suave cuerpo y tiemblo con la llama de tu amor; tiemblo con la pasión que me desatas y la ilusión por un camino al infinito"

                                                                            Maco Seguí
                                                                            (Conversaciones con tu relieve. 1984)

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