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viernes, 4 de enero de 2019
EN BUSCA DE OTRO AÑO MAS
Siempre, a lo largo de mi vida, he hecho mis propósitos al finalizar un año y comenzar otro nuevo. Si digo que no he cumplido ninguno de mis propósitos propuestos al principio de cada año, mentiría. Hace más de diez años cumplí dejando de fumar. Jamás pensé que lo conseguiría y mira!, hoy puedo decir que el tabaco ya es pasado para mí.
Hace menos tiempo también cumplí con mi propósito de mantenerme alejada de todas esas personas nocivas para mi salud y recuperar el encanto de aquellas otras que aportaban algo positivo en mi camino, y, wuala!!, conseguido, superado y vivido desde la más perfecta armonía y serenidad.
También han habido años de querer no preocuparme por el dinero, por el futuro, por la salud, por si estoy más o menos gorda,...etc,etc,etc, y al final, como son tantos meses en un año, pues a veces sí y a veces no.
Hoy estamos a día cuatro del primer mes del año y a estas alturas debo confesar que ni quiero ni tengo ningún propósito a mano para cumplir.
Estoy con un agujero en mi cerebro que me impide procesar informaciones que me hagan desear algo hoy por hoy. Mis propios deseos son inexistentes.
Deseo como todos, la paz en el mundo, el respeto, la salud y bienestar de mi familia, que todos, en definitiva, estemos bien, pero lo que son deseos personales y pruebas a superar,...no tengo ninguna.
Analizo este pasado año y, no se si es que el listón en lineas generales, esta muy alto o es que por su culpa, (aunque ha sido un buen año a titulo de superación personal, me ha puesto pruebas muy duras) y a fecha de hoy sigo procesando que debo hacer con mi vida.
Por mucho que me empeño en ver todo lo malo que durante este ciclo he tenido (así soy yo, siempre pesimista) no consigo mantenerlo en mi cabeza ni dos segundos, enseguida sin saber como encuentro el lado bueno y en el caso de que no lo tenga, encuentro una contra-oferta que lo desbarata todo. ¡Tengo un poco de lío, pero me sienta tan bien!
Me marqué como modo de vida, finiquitar una etapa donde me encontraba mal y ver el principio de un nuevo camino. Avanzar, no quedarme anclada a la mala suerte, a los malos tiempos o a gente que no me aportaba mucho. Me marqué el objetivo de pensar en nuestras vidas (en las dos) y lo que quiero hacer con mi vida en lo personal. Renuncie a lo largo de todo este año a las personas más importantes y abandonar toda guerra absurda que se me presentara y empecé a pensar que cada tiempo tiene su tiempo y que la verdad esta dentro de cada uno y esa es la única batalla por la que vale la pena luchar. Es indudablemente la formula extraña de ser feliz.
Desde esta pagina he apoyado causas, he criticado otras, me he enrabiado por disputas políticas y desavenencias que al fin y al cabo son estupideces. He defendido mi forma de ser, de amar y disfrutar de la vida y he descubierto que después de todo solo queda nada.
Eres cero, como todos y lo que te hace ser quien eres son tus valores y tu fuerza para seguir siendo tu misma.
Y así, caminando sin buscar esta vez un motivo para seguir me encontré con lo que soy, con lo que tengo y con lo que quiero. Hacía mitad del año pasado me tropecé con este lugar mágico que me ha embriagado desde el principio donde no existe lo malo ni por asomo, donde todo tiene una buena razón o una explicación y donde he podido darme cuenta de cuanto sin sentido abunda en nuestras vidas y que malos y crueles llegamos a ser los seres humanos sin a veces darnos cuenta.
Desde aquí me alejo de todos esos temas en los que nos enrollamos creyéndonos los amos de nuestras interpretaciones políticas, sociales e injusticias a todo nivel, poniendo límites donde solo deberían haber compromisos. Aquí no hay límites. Aquí solo hay sueños por cumplir, prioridades humanas y metas por las que vivir cada día, porque son la vida misma.
Los últimos cuatro meses del año se convirtieron en una prueba del destino tras otra. Pase de la gratitud a la ingratitud, del odio y tormento al amor más profundo, de mirar con angustia a ver la paz a través de tus ojos, y a darme cuenta que a pesar de todo debía continuar. Se que me lo pides cada día.
Me conformo con seguir, con buscar las cosas pequeñas que me aproximan poco a poco a la grandeza; me conformo con ir a visitarte de vez en cuando y hablar de nuestras cosas, contarte lo bien que me va la vida y que mi única ambición es buscar otro año mas de felicidad.
El resto de propuestas las dejo para vosotras.
lunes, 31 de diciembre de 2018
PROPOSITOS?
¿Propósitos para el nuevo año? No tengo ninguno.
Se acabo eso de no hacer que solemos hacer de pensar y pensar para luego que no sirva para nada.
Esta vez voy a dejar que fluya todo a mi alrededor, que pase lo que tenga que pasar y que la vida siga por los caminos que ella misma quiera.
Quizás, con un poco de suerte mire hacia detrás y califique este año como lo que ha sido.
sábado, 24 de noviembre de 2018
RETOS Y Demás
No tengo hecho ninguno de los retos que tenía previstos hacer. Veintiún días y se convierten en un plus plas en norma.
¡Que gilipollez más grande!
Y no digo que lo piense yo. Lo piensa cualquiera... Pero es que todo es tan extraño. Tienes el corazón roto por una razón y por otra eres extrañamente feliz por ver que el ser buena persona tiene su recompensa. Piensas y te sientes culpable por esta distorsión. ¿Tengo que llorar?
Si. Pero también tengo que reír. Unos se lo merecen y otros también.
...no sé. Me siento perdida en medio de ese pantano que no hace mucho navegamos. Hoy estoy sin ti. No porque tú no estés, que lo estás, sino porque quiero estar sola. Quiero estar sola para gritar y llorar a rabiar, hasta morir.
No me ha dado tiempo a zanjar y duele que te cagas.
Si y no, quizás...todo está bien o no.
Si queda algo quiero saberlo y si no también.
Sabéis. Estoy rota y no es por mi. Es por aquello que no controlo, es aquello en lo que nunca, bajo ningún pretexto, debí confiar.
Es por aquello que creíste iba a estar a tu lado y...cada vez está más lejos.
Aquello por lo que moririas de amor y cada vez más...
No importa. Tenemos que convencernos de que la vida es así, un principio y un fin. Ya está!!!
Deseo profundamente que pase este día y otro vuelva a comenzar...
Y así, siempre.
MARCHEMOS YA
Marchemos juntos
no nos detengamos más,
este camino acaba
y otro vuelve a empezar.
Separamos nuestros rumbos
cada uno por su lugar
pero al final, en otro sitio
nos volveremos a encontrar.
No temas!, coge mi mano
y llegaremos hasta el final,
allí donde al alba
la luz vuelve a brillar.
Me clavo en tu mirada
y deseo mirar mucho más,
descubrir que en cualquier momento
se acaba la oscuridad.
La vida es preciosa!
lo digo una y mil veces más,
pero cuando caminamos por ella
nos podemos tropezar
sin conocer nuestro destino
ni quienes nos acompañaran.
Y aunque sea duro,
aunque lloremos sin parar,
aunque nos inunde la pena
y las lágrimas no nos dejen hablar,
sabemos que estamos juntos
y nadie nos separará.
Dame la mano,
déjate llevar,
estas acompañado
desde aquí hasta el más allá.
Maco Seguí (21-11-2018)
Unas horas después de escribir este poema cogiendo-te de la mano dejabas de respirar delante de nosotros, tus hijos, tu esposa y tus nietos.
Me has permitido todo el tiempo que he necesitado para que me perdonaras por todos mis fallos como hija y con tu paciencia, tu sonrisa, tu tierna mirada y tu dulce caricia, se que puedo vivir tranquila.
Siempre estarás en mi, en mi corazón, en mi cabeza y siempre recordaré cada uno de tus maravillosos consejos en cada una de mis etapas de mi desastrosa vida.
Te prometo intentar llegar a ser tan buena persona como tu y tener siempre en mis recuerdos tus charlas paseando por la playa con esa gracia al explicar tu concepto de la vida.
Hasta pronto papa.
martes, 20 de noviembre de 2018
QUE ES ESO?
¿Que es eso?
No lo diferencio bien. Un camino borroso, sin destino, sin fin. A lo mejor lo contrario de lo que siento. No se si siento. Solamente estoy apagada, no tengo ganas de nada, solo quiero llorar y,... no puedo. No quiero. Dicen que tengo que ser fuerte. Que por aquí pasamos todos.
Pensaba que yo no, ¡Que estupidez! Es ley de vida.
Siento como día a día el corazón se me desquebraja. Se me esta rompiendo poquito a poco y ¡No quiero!
¡Yo soy fuerte, muy fuerte! ¡Mas fuerte que nadie! y...me rompo sin poder remediarlo con esas miradas ausentes, con esos apretones de mano sin fuerza, sin tiempo, sin vida.
Me estoy rompiendo porque a cada minuto que pasa más recuerdos vienen a mi mente, todos ellos bonitos, a cual mejor, y todos ellos me rompen más el alma.
Pienso, "Si yo estoy así, pobre de los demás" y, todavía me rompo más.
Deseamos que todo pase, que el mundo no se pare ni un segundo, que transcurra todo con rapidez, pero...todo tiene su tiempo, su momento, su espacio y yo no hago más que quitarme de la cabeza lo que no tiene solución, me meto en un rincón de mi alma para poder estar tranquila...pero ya no puedo. No estoy tranquila. No puedo. Tengo dolor, siento dolor y algo mucho más profundo que me ahoga.
Por unos momentos me he sentido feliz pensando que podía irme contigo, que podía acompañarte, que encontraríamos juntos el camino y podríamos quitarnos de encima toda esa bruma que no nos deja distinguir. Pero...es tu cuento, es tu historia y yo no puedo entrar en ella.
Lo siento, hoy tengo un mal día, un día de esos jodidos que no sabes hacia donde dirigir tus pensamientos, aunque en el fondo lo que más me importa es que pases por mi bandera con una amplia sonrisa y puedas descubrir que todo esta bien, en calma y en paz.
martes, 13 de noviembre de 2018
LOS BUENOS MOMENTOS
Siempre están ahí, en nuestra memoria, en nuestro día a día; a veces se esconden de nuestras posibilidades de verlos para hacernos enfadar, pero los buenos momentos están, existen y no debemos, por mucho que a veces suframos, olvidarnos de ellos.
Hace algún tiempo, bueno ya hace bastante, vi mi vida oscura, pero muy, muy oscura. Todo me estaba saliendo del revés y sentía que nada de lo que hacia correspondía a situaciones buenas que yo me mereciera. No había nada bueno ni en mi ni en mi vida y como única alternativa a mi desastrosa vida, decidí que todo aquel que se cruzara en mi camino sería culpable de mi mala suerte.
No tenemos derecho de culpar a los demás de nuestros fracasos pero, ¿Qué culpa tenía yo de tener tan mala suerte? Si yo estaba convencida de hacerlo todo bien, ¿por qué razón tenía problemas en el trabajo, con la familia, con los amigos, etc. etc. etc...? y encima, ¿tenía que admitir que era mi culpa? No, jamás. Yo no tenía nada que ver con eso.
Os preguntareis que tiene que ver lo que os estoy contando con los buenos momentos, ¿verdad?, pues tiene mucho que ver.
Cuando empecé a descifrar mi vida año a año descubrí que cada época ha tenido tantos momentos excepcionales, a cual mejor, que me falta tiempo para contaros-los todos en el resto de vida que me queda. ¡Hay tantos!
Recuerdos de cuando era pequeña, de los viajes, de la familia, de mi primer amor, de mis otros amores, de la convivencia, de las simpatías, del nacimiento de mi hijo, de la revolución de hormonas, de decisiones, de veranos, inviernos, otoños y primaveras, de miles de sensaciones sentidas, de etapas mas recientes y actuales como mi boda, mi amor propio y un largo camino que en cada paso tiene su buen pie, aunque no lo veas.
Los buenos momentos no pueden engañar al subconsciente; no nos pueden mentir; son positivos y te reto a que los busques. Veras que cuando hagas ese pequeño gesto, tu vida dará un giro de inmediato. Dejaras de comerte la bola. Dejaras de culpar a los demás de tus mediocridades y te darás cuenta para que estas en esta vida y cual es tu mayor objetivo: VIVIRLA!!! simplemente. No hay más misterio.
Si quieres puedes empezar hoy mismo. Suerte !!!
martes, 30 de octubre de 2018
VEINTISIETE DE JULIO (2018)
Ansiaba ver tu cara, poderte acariciar, cogerte en brazos, acunarte y cantarte todas esas canciones que iban pasando de generación en generación. Ponía mi toque personal y cambiaba a mi antojo las historias, como cuando me inventé un cuento distinto de Caperucita y todas las noches querías que te lo volviera a contar. Me quedaba pensando: "hay dios mío qué no me acuerdo lo que le conté ayer". A ti te daba lo mismo y a veces me corregías, "...que ahora cruzaban un río...", y yo abrazándote y acurrucándome a tu lado, te decía:"¡es verdad!, que tonta estoy". Te reías y me abrazabas más.
A veces podía compartir ese día contigo; otras era imposible. Otras existían condiciones, "tu sí que puedes venir, pero sola" y otras me decías "no te invito a mi cumpleaños, porque no eres mi madre".
Yo sabía que detrás de esas palabras habían otros sentimientos, otras impertinencias y otras personas que metían mierda a mis espaldas.
Y dolía, ¡claro que dolía! pero me resignaba a llorar en silencio, a apretar los puños y a tragarme toda esa crueldad que significaba "no eres mi madre"
Desde ese día, cada vez que te felicito recibo a cambio un "te quiero" sincero que me llena de satisfacción.
El hecho de marcharme, de alejarme de ese mundo tan absurdo, me ha hecho ver que la distancia no es el olvido si no poner las cosas en su sitio.
La distancia es coger fuerza, es perder el miedo y obtener un montón de respuestas que andan perdidas, unas veces dando trompicones por el corazón y otras trompicones por la cabeza.
Ya sabemos que razón y corazón muchas veces creemos que van reñidas, pero ahora sé que es un concepto equivocado y que en multitud de ocasiones, van tremendamente solapadas.







