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domingo, 5 de agosto de 2012

FUEGO!!!!







Desolación, tristeza, melancolía al mas puro estilo de desesperación por estas escenas tan dantescas.
Todavía huelen mis sentidos, todos ellos, a "eso" que no sé describir. Huele a muerte, humo, hiervas aromáticas, tierra seca. Huele a todo y a nada. Es una mezcla difícil, no sabría decir pero huele extraño. Es extraño estar en medio de la nada, del vacío. Llevo todo el alma, todo el cuerpo lleno de no-sentimientos. Ante esto, no puedo sentir. Ya no hay fuego pero la tierra, las piedras, todo el suelo...esta ardiendo. Lo he tocado y es verdad. Te queman los pies mientras andas pero no sólo te queman los pies, también me arden las entrañas por toda la extensión quemada que veo a mi alrededor, kilómetros y más kilómetros. Es impresionante. Me invaden las ganas de llorar y no puedo reprimirme, me saltan las lágrimas; saber que antes en este mismo lugar había un montón de vida, de luz, de color, animales de todo tipo... ahora no queda nada absolutamente nada de vida.
Silencio absoluto. No se oye nada. ¡Que angustia! Es la misma puerta del infierno. Este silencio me mata. No podéis imaginaros lo que se puede llegar a sentir, cuando no puedes sentir nada.
A pesar del documento gráfico que pueda adjuntar, no es nada comparable con estar aquí. Tienes que venir,   ponerte en pie en medio de este escenario, cerrar los ojos y respirar profundamente para darte cuenta de todo lo que hemos perdido.
Cualquier monte que se queme, cualquier terreno por pequeño que sea debería dolernos profundamente y no solo por la perdida de vida, también por todos los sentidos que para muchos de nosotros perecen.
Durante mucho tiempo voy a estar lamentando la necedad de los humanos por la poca prevención. Esto estoy segura, se podría haber evitado. Es un grave problema de educación.










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